domingo, 22 de enero de 2017

la niña a la que no dejaban ver las estrellas

Postreábamos un pitillo mi cuñado y yo, en la entrada de un italiano regido por un argentino que hablaba de gallegos y sevillanos, y de unos formatos de película muy interesantes donde no me atreví a entrar en conversación por timidez y sus interlocutores no supieron continuar por desconocimiento. Con el sabor aún en la boca de la empanada criolla, vimos salir a una niña de apenas seis años que, como hipnotizada, se quedó en la acera mirando al cielo. Acto seguido su madre, salió por la puerta con cara de "no te hostio porque hay gente delante", arrastrándola por el brazo de nuevo dentro del local. Entre sollozos de la cría la conversación sonó tal que así:
––Déjame… ¡quiero ver las estrellas!
––Te he dicho que hace mucho frío y que no salgas fuera.
––Pero mamá... quiero ver las estrellas!!!!

Mi cuñado y yo, nos miramos sorprendidos por un berrinche de tal magnitud a pesar de que el seeing no era muy bueno.

Finalizado el pitillo volvimos a dentro, viendo como la niña se había sentado en una silla en el centro del bar, alejada de su familia con sus pucheros y lagrimones inundándolo todo.
Me se partió el alma

Mi timidez me impidió de nuevo hablar cortésmente con la madre. 
––Señora… cojones… póngale el plumas a la niña y déjele ver las estrellas. 

Porque todos sabemos de berrinches, pero conozco pocos tan enternecedores como el pedir poder ver las estrellas. Y aunque tenga aires  metafóricos, la historia fue real. 

En cierto modo muchos nos sentamos y sentimos como la niña de aquella silla porque nos han dicho que iluminar la noche a cañón es lo correcto, los más cómodo y rentable para los mismos. Y estos días de tanto frío lo estamos comprobando. Apagar si no puedes y a pagar si es lo que quieres necesitas.
Y es que ésta querida España nuestra, es bárbara!!!


2 comentarios:

  1. La represión viene determinada por el grado de desinterés o la ignorancia de aquello que pareciendo no ser importante es impedimento de felicidad, aunque sea efímera...pero rompe el misterio.
    Llueven frustraciones infantiles que con un poco de pluma bien hubieran hecho las delicias de esa niña y, posiblemente, una persona adelantada a su tiempo en el conocimiento de las estrellas. O, a lo mejor, una edinson en nuevas formas de iluminar las ciudades de forma más racional y menor contaminación lumínica.
    Si llego a estar, esa rapaza, desde la puerta del lugar, las hubiera visto y conocido las pocas que se pueden ver. Te lo aseguro. Pues en tu relato, sentí la frustración que ella debió sentir, bien por lo aburrido del lugar y la cena o bien porque os hubiera oído a vosotros hablar de todo eso y sintió curiosidad en verlas.
    Salud y un punto negativo para sus padres.

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    1. Ei,Dani, tu metáfora sobre la niña me resultó interesantísima. Esta madrugada, regresando por entre Sol hacia el trabajo, caminando, se podía comprobar que sólo se veían la Luna en su cuarto menguante, Arturo en lo alto y ninguna más. Todo lo demás lo cegaban las lámparas y el efecto cegador de todas las excesivas luminarias que tanto afectan a los ojos. Ojos que, a este paso, tendremos que ponernos gafas de sol nocturnas...como decían Os Resentidos.
      Poco antes, en Ópera, sí pude ver a Júpiter y Espiga, pero porque la situación entre edificios me lo permitía.

      Desgraciadamente es un hecho bastante negativo, no sólo por esa incapacidad para ver qué ocurre en el cielo; si no por todo lo que se puede deducir de todo eso; algo muy extenso de enumerar pero que podríamos imaginar con consecuencias directas e indirectas no sólo para nosotros. Como sobradamente sabes hay una fauna, casi imperceptible, de insectos especialmente y otros seres nocturnos o seminocturnos que se ven abocados a variar unas costumbres naturales para adaptarlas a estos medios que los harán evolucionar hacia qué comportamientos y demás situaciones mediante las que se ven afectadas. Otros habrán perecido o desaparecido por estas causas. Otros, en esa constante evolución, parasitarán cada vez a costa de todo esto y sus comportamientos y gestaciones o procesos de metamorfosis se verán alterados de tal forma que o bien su adaptación los refuerza, los mata, los fuerza a alejarse...
      Un proceso que no está resultando beneficioso para nadie, salvo para oculistas y oftalmólogos que verán incrementados sus ingresos por muchas de estas causas...Y, algún día, habrá ópticas dónde atiendan a todas estas animaladas....
      ¿Imaginas a aquella liebre que perdió sus gafas?...Eso cantaba Jethro Tull.... :)))´

      Una gran impotencia que va más allá de esa inseguridad que trataban de paliar, en unos principios de las ciudades contemporáneas, con sus deficientes iluminaciones de gas; que, por otro lado, aún incipiente y seguramente no sería tanto cómo lo actual. Ni las aldeas se salvan pues las eléctricas han plantado unos postes de hormigón obsoletos, demasiado altos y con unas luminarias tan potentes como irrisorias, pues alumbran muchas veces en balde.
      Mal vamos...pues ésta son las que ingresan pingües beneficios para sus directivos y gerentes llegados de la política con sueldos astronómicos...Y nosotros sin poder ver las estrellas en la ciudad.
      Paradójico, paranoico, paraguayos...la reperapatética

      Te envío una prueba de la mitología de ayer que, por cierto, tenía mal calibrada la cámara y me di cuenta cuando llegué a casa.
      Hablamos cuando hallemos algo de tiempo.

      Saúde e Esquilme ceibe

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