miércoles, 7 de septiembre de 2016

la tenue luz de un cigarrillo

    Le he ensañado ésta fotografía a muchos amigos y familiares que no se dedican a la Astronomía ––aunque algunos sí a la fotografía–– y me han sorprendido todos al creer que tengo una linterna en la boca.
No, ésta es la luz que emite la brasa de un simple cigarrillo durante una exposición de 30 segundos a f/2.8 y 6400 ISO. Una exposición básica en fotografía para captar la Vía Láctea.
Muchísima gente no se da cuenta de la oscuridad que necesitamos los aficionados y profesionales de la Astronomía para poder disfrutar de una buena observación o realizar fotografías del cielo.
   Sirva ésta calada como ejemplo.


NOTA. Fumar es malo, pero también lo es iluminar nuestra ciudades indiscriminadamente.

1 comentario:

  1. La estrella que entra en la boca posa en los labios residuos luminiscentes que tanto contaminan dentro como ambiente.

    Resulta paradójico que en tu metáfora no vean, quienes tiene que verlo, que desde la llegada de la luz eléctrica las ciudades se comportan como pesadillas durante las noches con sus farolas hiperventilando luz innecesaria. No sólo para cuanto animal nocturno -deambulante, afanante, irracional o ambos, crápula o cualquiera otra cosa innecesaria- interesado.

    Bajo luces de farolas enormes que sobrepasan las primeras plantas de los edificios de forma innecesaria para romper el sueño no sólo a los de los bajos (izquierda o A, B...) si no que se repiten unas con otras simplemente pensando en el tráfico rodado, qué no robado; o sí.
    Todo por iluminar las ciudades y aldeas o lugares que si bien antes tenían lo suficiente hoy son excesivas.

    Las hay fernandinas e isabelinas; las hay similares a los apéndices que en la guerra de los mundos salían de las naves y que cada vez que abrían sus párpados un chorro de luz mortal inundaba la pantalla y el entorno matando todo.

    Un pitillo puede ser un cúmulo de circunstancias como una moribunda estrella supergigante a la cuál se le agota la vida y da lugar a otro cúmulo nebuloso cuando se exhala el hálito genuino que las (de)forma.

    ¿Estabas caminando entre esquistos redondeados o una manga granítica?
    Son como las filas de dientes inferiores de la boca de la noche que se abre para morder los excesos de luz, tragándose tanta contaminación para soterrar su CO2 a cada bocado, con cada calada.

    Escalada que ha hecho el progreso para una confortabilidad en entredicho y que nos lleva a un consumo desaforado...cigarrillos y picaduras incluidas.


    [En otro plano. ¿Tanta bocanada exhalaste que empañaste el alto horizonte difuminando las estrellas que competían contigo?] :))´
    [¿Recuerdos de tus tiempos de escalador?]

    Ese aliado que llevas por noches entre los labios y que muchas veces ilumina, como piloto rojo, las teclas de tu cámara sin necesidad de linterna te cala hondo como los mejores familiares y amigos; pero se comporta de forma cruel dándote tres de arena y de cal media. Cal viva.


    Saúde, maese, e livertá

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