martes, 5 de julio de 2016

Sensores calientes


Suena a porno, pero no lo es.

El calor del verano se deja sentir en los bordes del sensor, aún al borde fresco de las aguas. Algunos tendrían que acabar por vestirse de largo porque la brisa por momentos llegó a atravesar, tanto nuestros cuerpos como los reflejos del Escorpión junto a Saturno, que hubo que buscar en aguas menos profundas. Marte doblemente como (el) dios (que) manda y una Espiga desafiante que riela curva a poco de ponerse. 
–– Y tu, ¿No te pones nada?
–– Que cojones me voy a poner, querido amigo… déjame enfriar bien los codillos que pa cocido ya tendremos el de Madrid.

A sabiendas de estar bajo la humedad de aquel pantano, fue uno de esos cielos que no se olvidan, haciendo las noches de verano verdaderamente cortas.
––GRI GRI…GRI GRI
––No son grillos, es el palier o algo así.

––Huele a gasoil
––sigo con el Patex de José Luis.

CLICK!!!!!
––ni se te ocurra tocar las escobillas que si no veo, siempre estará la intuición.
CLOCK!!!!

––¿cuánto queda? ¿a cuánto vamos?
––te lo diré cuando lleguemos… la velocidad es siempre absurda pero constante.

––dale aire a esta rueda que está en llanta.
––¡Déjame vivir!!!!!!


Tengo que arreglar la ventanilla.

1 comentario:

  1. jajajajajaja
    Imposible no reír con esos encabalgamientos literarios tan certeros con la realidad...
    Me queda mucho qué revelar y no doy abasto
    Veré si saco algo en claro

    Esto son cielos, lo demás tonterías....jajaja

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