domingo, 5 de junio de 2016

las cadenas de los fantasmas libres

huía para transformar las luces en trazos continuos.
            Buscaba su convergencia a gran velocidad para alcanzar sus pensamientos más ligeros y desprenderse del pesado lastre de los malos, como meigas extirpadas a cada salto en las hogueras de San Juan sobre arena de playa.  

Dani Caxete

            En carretera, todo cobraba sentido, o lo que es lo mismo: todo dejaba de tenerlo. Sin llegar a caer, caer en trance era tan sencillo que, en ocasiones, se olvidaba regresar de aquella vibración astral embalsamada de frío y lluvia, con la mirada fija en un único punto de fuga durante cientos de kilómetros, incluso horas después de desmontarse. Sin saber si había llegado o todavía no había salido hasta el despertar resacoso de olores, dolores y el zumbido de oídos de la mañana siguiente. 


              Fue lo más parecido a esa mierda de libertad de la que presumen los fantasmas con cadenas, el problema es que no duraba mucho, como nunca dura mucho casi todo.

1 comentario:

  1. ¿Ésa está realizada con aquello que imagino?
    Pedazo invento. Pura migración

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