martes, 3 de mayo de 2016

vida de emigrante (CáMaleta)

Lo que empezó como un pasatiempo de Semana Santa nublada, ha desembocado en un proyecto mucho más serio.

 Si alguien puede considerar serio a un tío que se pasea por Madrid con una vieja maleta atada a su moto. El otro día, en una calle muy conocida, hasta Kiko Matamoros se rió de mi en mi propia jeta, que ya es caer muy bajo.



Jugando con las diferentes configuraciones de lente y estenope, sigo haciendo pruebas para llegar a un resultado que me guste como para dejarlo de forma fija y procurando no salirme de las dimensiones de la propia maleta ya que, a mi modo de verlo, esa es la esencia del proyecto. Adaptarme a las dimensiones y estructura de la maleta. Sus 20 cm de fondo me traen por la calle de la amargura para poder rellenar correctamente un negativo 40x50.
Esto me ha llevado a un largo estudio teórico tan concluyente como que lo que busco, hablando en términos ópticos, es físicamente imposible. Pero aferrándome a mi valiente ignorancia, he hecho oídos sordos a todas esas fórmulas y consejos del que sabe, para seguir adelante y darme la hostia yo solito. El reto no es hacerlo posible, porque no se puede, sino hacer que lo parezca visualmente y de momento la cosa da el pego como los antirruido de las cámaras modernas o los inflados megas de cualquier móvil (o cámara moderna). 

Siendo franco diría que: quedando inaugurado este pantano…  para que gastarse una pasta en cámaras de tantos megas si una simple maleta apolillada las supera a todas en definición. Vanidoso que es uno dirán… ya, ya, pero aquel que se haya dejado 6000 pavos en cámara y otros tantos en objetivos para hacer el mismo tipo de foto en instagram… pues tiene que joder y ahí la dejo, que esto también es plata pero en forma de haluro. Aquí los 39 puntos de enfoque no fallan nunca como en mi enferma Nikon D610 que, acostumbrada a trabajar en manual, ahora marca error cuando le envainas un objetivo de su propia marca.



2 comentarios:

  1. Buen proyecto que nos muestra que los orígenes de la fotografía y la actual, no están nada lejos. Buena demostración de que con imaginación y buen hacer, se puede tener mucha calidad con poco presupuesto.
    La última foto es encantadora; esa maleta en la noche...

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  2. Creo que Kiko Matamoros no está en disposición de reirse de nadie, jejeje.
    El proyecto mola mucho.
    Un abrazo.

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