sábado, 26 de marzo de 2016

CAMALETA - cámara maleta


          Echaba de menos aquella incertidumbre del que encuadra a ojímetro y calcula la exposición correcta de memoria. Esa brutal profundidad de campo de cero a infinito y el encanto del viñeteo etenopeico cuando cuentas con ello. 

         Al igual que cualquier escalador debería hacerlo sin cuerda algún día, el motero sin casco, el trapecista sin red o el cura sin la ayuda de dios, todo fotógrafo debería plantearse un ejercicio así. Al menos una vez; sin visor, sin histogramas, sin todas esas mamonadas que tan lerdos nos acabarán por convertir. Tan solo una caja oscura con un pequeño orificio para quemar plata.

          He desempolvado la maleta de mi abuelo y, haciéndole unos pequeños ajustes, la he cargado de nuevo con unas hojas de papel fotográfico 40x50 cm. para salir en busca de una sola foto por sesión. Cuando he liberado su obturador, un simple cacho de cartón con cinta americana, la liberación ha sido plena también para mi; como esos jodidos autotrepanadores de cráneo que dicen alcanzar el Nirvana cuando se abren un boquete en su propia mollera. 


          Aunque llevaba ayudantes, no dejaba de sentirme como aquel que tan bien describió Hemingway; tan solo mi maleta y yo llegando a puerto. A o Porto de Celeiro. Lo de menos era el resultado. Fotografiar por el amor a la fotografía volviendo a las raíces de su esencia. La mágica aparición real con luces rojas de un negativo 40x50, y ese olor a fijador en las uñas.

Todo esto motivado para recuperar la forma y seguir perfeccinando la construcción de esa cámara de gran formato que tengo en mente. Un diseño que ha dado un giro inesperado que en breve mostraré.



4 comentarios:

  1. Ésas son las fotos de viaje que más me gustan.
    Reinventas la cámara de viaje, la de bolsillo y metes todos los recuerdos en una maleta; luego, al modo Bin o Mister le añades el cepillo adecuado y las pasta perfecta, dentífrica, a su medida.
    Hay que ser muy perro para no darse cuenta y en la próxima me llevo un trípode y un carrete de los grandes y con esa cinta abro y cierro obturador; no hay cámara más ligera.
    Buen viaje, pues veo que emigras o es que mandas al can de vuelta tras el Atlántico?¿
    Esa morriña que se lleva dentro es viajera como toda maleta llena.
    No olvides abrigarte y cambiar, esta noche, de hora.
    Vuelve pronto y no corras
    Salud y Libertad

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  3. Respuestas
    1. Por cierto, lo del cura es de vértigo: sin la ayuda de dios
      ¿Le pondrán multa por eso los guardias o lo excomulgarán?

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