domingo, 3 de enero de 2016

la ampliadora

Hace unos días rescaté de un contenedor de basura una vieja ampliadora. La gente que comete este tipo de actos de crueldad deberían de encerrarla y obligarla a chaparse un curso de esos infumables sobre el sistema de zonas durante el día. Y por la noche mostrarles pases con diapositivas de Ansel Adams de sus arbolicos y montañicas perfectamente positivados. En caso de negarse, obligarlo con aquellos alambres en los ojos que colocaron al protagonista de la Naranja Mecánica y sacar a un oculista del paro para que se encargue de controlar, con gotitas de suero fisiológico, que no se le resequen las corneas y así no pierda ningún detalle de lo que era la fotografía photoshopera cuando aún no existía el photoshop. 
       De verdad que se me parte el alma sabiendo que existe gente así.


       La he desmontado y limpiado a conciencia y es posible que la use como soporte para el taladro.
Ansel Adams BDeicar en la Sierra de Madrid

5 comentarios:

  1. Genial, Dani!!!
    Tengo una ampliadora arrinconada ocupándome espacio en casa, pero prometo que jamás la tiraré a la basura.

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  2. Soporte para taladro no parece un gran final :-O

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  3. Aquellas ampliadoras que conocí... Aquello sí que era pura artesanía y pura magia. Sobre todo para los ojos de un niño.

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  4. La mia está contentísima. Se ha convertido en el soporte de mi cámara de hacer microfotografias. El cabezal va por ahí dando vueltas, pero sería una herejía abandonarlo en una gasolinera.

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  5. Con cuatro capas -no confundir con copas- de ropa encima; dos de lana y otras dos térmicas que facilitaron una noche al raso más llevadera. Pasando de la boina por una vez ya que con la de la megalópolis era suficiente, el gorro con membrana y los guantes dieron para bastante más de lo que se esperaba; pues si del tiempo teníamos buenas expectativas, finalmente se nos vino encima la capa más baja y opaca. Maldita troposfera que se la ingenia para borrar lo mejor cuando se necesita.
    Hay lugares incorregibles y, digan lo que digan, ya pueden ir diciendo que en la noche de autos vimos un rosario de ellos...Están locos estos romanos y sus manías los conducen fuera de lugar a inexplorados asuntos mundanos.

    Sólo con esa cantidad de ropa encima se puede soportar una noche vacía y toledana.
    Ya las tendremos mejores. Seguro
    Deicaludos, nos vemos con calma.

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