jueves, 15 de octubre de 2015

rayos y perseidas

Una noche de perseidas nublada (como no podría ser de otra forma) sentados en la añorada terraza del Mussi, recordábamos viejos tiempos y nos poníamos al día con los más recientes. Pero ahora con más compañía y vigilando de las nuestras. Una profecía cumplida de verdad, sin el abstractismo gilipollesco de Nostradamus y reconvertida a deja vu cuando le repetí sus mismas palabras mientras cruzaban cogidas de la mano el paso de cebra: Ahí van… las guindas de un pastel no muy lejano que algún lubicán se comerá por más que nos pese. 

HOSTIA!!!! un raio
–¿Onde, onde?
–Espera… alí
–¡¡¡OOOOUUUTROOO!!!!!

         Los rayos tienen como algo eléctrico que no sé como explicar. No deja de ser inquietante ver tanta cantidad de energía desaprovechada cuando a tu cámara solo le quedan dos rallitas de batería y para más inri tampoco has traído el trípode. Suerte de ese saquito de arroz que en más de una ocasión me ha sacado del apuro, tanto gastronómico como fotográfico.

        Lo apoyé sobre el firme balaustre de granito que da a la Ría y sobre el enterré la cámara, haciendo visera con la mano por las farolas de luz colindante. Aunque la visión no era del todo satisfactoria pude captar dos pares y, con otro par, me dispuse a subir a lo alto del Monte Castelo con las tres niñas, mujer, amigo y perro… todos metidos nun bote
Un equipo humano tan grande que pasé de ir a buscar el fotográfico a casa. No daba tiempo, así que la sesión tendría que ser concisa y limitada a mi 28-85mm, el mismo que llevo intentando enfocar correctamente durante 25 años… tengo la ligera sospecha de que el problema no debe de ser mío.

        No esperamos a llegar arriba. Es posible que ni al bueno de Manolo, que tuve que dejar con la palabra en la boca, le diera tiempo a recoger nuestras consumiciones a medio consumir. Sobre una roca de la pista de tierra y entre felgos, volví a plantar el arroz y cámara esperando algún brote eléctrico que me cocinara una buena paella a un ISO moderado. Aunque los fogones estaban algo lejanos ya.

Esto es una suma de algunos rayos y un par de tímidas perseidas, que tampoco he querido redibujar mucho al tratarse de una fotografía… me estoy quedando anticuado y no sería de extrañar que cualquier día, se me pase el arroz.


1 comentario:

  1. E mira candas lonxo
    Eu xa vin, coma un lubicán, cheo co maleteiro seica douro, rilando lóstregos logo das noces e das castanhas temporás no colo. Mel y augardentes xa tenho par faer logo as mecinhas das que tomar os meses cando cadra
    Xeito e ficaspera que xa veremos o desenrolo
    Deica

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