lunes, 28 de septiembre de 2015

¡se va a poner negro!

      
Mientras refugiados del fuerte viento, al calor de nuestra caverna sin wifi ni TDT, relatábamos historias de cacerías y cazadores, la Luna se empezó a teñir de sangre.
–Jasusss!!! Jasusss!!! Jasuussss!!!! ¡¡¡se va a poner negrooo!!!! ¡¡se va a poner negro!!!!! ¡¿se va a poner negro?! –le grité preguntando al chamán.

          Salimos a hacer nuestro baile ritual con antorchas led, lanzas tripié y arcos apocromáticos, gritando y danzando de forma tan desmesurada que hasta las garzas y peces oil emprendían vuelo; unas por el aire y otros no se muy bien cómo, porque lo que es agua, allí no quedaba.

           La Luna finalmente se apago y se puso tan negra de tanto sangrar que de repente todas las estrellas que antes no estaban aparecieron y hasta pudimos observar el espinazo de la noche. El paisaje también se puso negro, tan negro que ya éramos incapaces de reconocer nuestros dedos de los pies sobre el suelo, algunos dentro de zapatillas raras. Nos miramos asustados.

         Y entre las tinieblas, para más terror, pude distinguirlo. 
No le dije nada al chamán porque ya tenía bastante estrés encima por lo de sus zapatillas y no sé qué plebiscito.

¡Era un monstruo de dedos huesudos el que intentaba devorar a la Luna a mordiscos!.
          Empecé a gritarle llamándole fascista y rojo y todas esas cosas que les llaman los fascistas a los rojos y los rojos a los fascistas cuando no saben solucionar un problema en común. Algo habitual en ésta edad de piedra.
          Pero todo fue en vano y, por un instante, se me pasó por la cabeza el sacrificio de una virgen, pero me dijo el chamán, que con los tiempos que corren eso era muy difícil y además ilegal. Que solo está al alcance de algunos muy religiosos o gente pudiente de vacaciones en Tailandia; en ambos casos, sí es legal… algo habitual en ésta edad de piedra. 
Así que decidí darle matarile a un pez oil; lo bueno de los peces oil, es que no necesitan de mucho arte para su pesca, ni aceite para su preparación.
            No sé muy bien si por el sacrificio o que los apocalipsis ya no son lo que eran, la Luna volvió a lucir de la misma forma que se había apagado y dimos gracias a los dioses. Pero el susto aún lo tengo en el cuerpo.

2 comentarios:

  1. Qué viene lo negro, qué viene lo negro...
    Al grito de guerra una nueva noche se nos echó encima como una manta raya, punto.
    Qué viene lo negro, qué viene lo negro...
    Y desapareciendo del suelo todo rayo se nos vino encima como hálito nocturno al vuelo quejumbroso de la garza que desesperanzada aletea en dirección a Venus.
    Ya lo dijo aquella noche de mariorrubio como grito perplejo de otra guerra anterior; a las armas que si nos atacan entre tanta agua contaminada sólo nos quedará gasoil hasta el remonte. Demos vuelta y montemos el campamento en esta raya, sobre el puente que para ramas ya está canela. La luna canela ladraba colores de ocre parda y la tierra entremezclada de farallones y areniscas daba paso a un invisible cañón de riscas de neis más allá del espesor del bsoque. Todo oscuro.
    Qué viene lo negro, qué viene lo negro.
    Y yo por pies llevo garras cómo el animal que llevo dentro.
    [Mírame esa luces, maestro, las de las sombras tras de ti]
    Deica logo amicus :)´

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    1. Mira que me diste la noche con la coña de lo negro
      Qué viene lo oscuro, qué viene...
      [Ahora lo he podido ver y me desternillo... :)))))´ ]

      Mientras recordábamos esa película allí hubo más cosas negras que la noche: La charca y cual animal mis zapa-garras.

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