miércoles, 1 de julio de 2015

fotografiando una orgía

      Estaba nervioso. 
      Nunca había fotografiado nada parecido salvo alguna boda o comunión.

      No dejaba de preguntarme si estaría a la altura para captar a oscuras aquella bacanal de crucianas grabada en roca, porque uno no es de piedra… Aquel rastro de seres deslizándose entrelazados sin ningún pudor, una Capilla Sixtina de sexo animal pero esculpida de forma natural hace algún tiempo.

      Ya llovió desde entonces… y aunque algunos seguimos teniendo un cuerpo trilobites, el deseo carnal sigue ahí por más que se intente cubrir con sotana, burka o braghettone. Sin el, no habríamos alcanzado estas míseras cumbres, ni tampoco podríamos presumir de nuestra hermosa y deconvolucionada evolución.

      Sin sexo no habría séptimo, aunque nos digan que es sucio y pecaminoso, todos, absolutamente todos, venimos de el… excepto la oveja Dolly y Eduard Punset, este último fermentó de un trozo de masa madre del pan Bimbo.


     Otro día cuento como fue la cosa… como siempre, cuando consiga la foto que quiero. Si han esperado 500 millones de años (mes arriba, mes abajo) no les importará mantener las posturas y composturas unos días más… y serán ya 1200 km para otra dichosa foto.

3 comentarios:

  1. En el infierno de la garganta todas las rocas pardas arañan como gatos que las piernas tengo rasgadas por alguna cresta malograda y sin darme cuenta las vi cuando en llegando a casa maltrecho y vencido por aquel sueño viajero -el que a bordo viaja, no sólo por ligero aunque siempre bienvenido- fui dándome cuenta del principio entrópico natural que nos envolvió durante unas horas de libre punto de vista y albedrío determinista.

    Si contemplar el pasado escrito en la roca que simultánea a la orgía que por sexo conduce a la séptima es como de capital importancia por la que, los más cerdotales personajes de la historia, se inventaron las culpas de ese tipo o llamados por ellos pecados...de la carne. Carne no sólo de hamburguesa, carne de su carne, carné que llevamos en el bolsillos por si la poli, ahora con mayor libertad, nos pide por el camino y si no la llevas te dejan arrinconado en el cuartelillo para los restos esperando hasta que te pudras, no sin antes haber abonado la multa, como a esos mismos que maravillados vimos en esa máquina del tiempo que demostró ser piedra como una roca.

    La próxima vez no olvidemos papel y tijeras.

    Se harán tantos como sean y en esa estamos que sigo pensando en aquello que de ser o no ser es mejor serlo no vaya ser que de un traspiés se dé con todo eso en el lechoso fondo del esófago y ahí se queden unos por otros y si el tiempo no perdona pasar a ser roca y forma exacta de ese mismo legado que si hay sixtinas en otros lugares bien la has titulado al ser éstas septinas, aunque bien hubieran sido las primeras; por tiempo, contemplación y la madre que las parió.

    ¿Qué razón (te) conduce allí dónde otros no han llegado aún por los peligros que entraña y que a sabiendas del cruce hay que sumergirse sin más con los pies y decir aquello de: Hombre al agua?

    ¡¡Onvre al agua!! Eso fue lo que oí cuando percibí entre el oscuro eterno de tan cañón cañón y a velocidad absurda los disparos de aquello bárbaros imbéciles que van robando a la naturaleza cercana con sus absurdos cañones de matanza lo que luego vale para ídem llegado el invierno. Eso si es que por esos lares la hacen.

    Volar es mucho volar, aunque siempre me ha sabido aburrido; incluidos aquellos años atrás en que tanto lo hice a muchas partes del mundo. Mi mundo, su mundo.

    Submundo al que viajamos sin más, noctambulando la noche de ambulancia y por si fuera poco, como pordioseros al filo de la muela siendo mutilos.

    ¿Qué velocidad absurda nos condujo allí, pasado el primer tramo nada más iniciar el viaje?

    Discordancias del tiempo que por Devon ya nos cuesta bastante más ir volando y luego venir con el cansancio de aquella Pangea bañándose con Tetis en sus aguas y si esto por si fuera poco se nos vino encima una muy negra Gondwana llena de laurisilva reptiliana que en su tenebrista forma dio con los pies en el agua y los equilibrios en cuarcíticas crestas a las que unas campo4 no haciendo ascos atravesaron sin atascos lo que otro hizo como buzo.

    ¿Qué buzamiento de los estratos más precisos fueron los que nos condujeron allí después de tan largo viaje de vehículo y aviones donde si te he visto no me acuerdo? Otro par de noches más y esos 1200 km se convierten en el doble…cansancio, gasto, humor, tiempo y aeropuertos.

    Pero quién algo quiere algo ya sabe a lo qué se enfrenta.

    - Qué es la vida si no una ilusión, o un frenesí como el que esos trilabiados vivieron mientras devoraban limos y otras algas.

    Pisamos el origen de la vida mientras a través de las ópticas trozos completos de un origen mucho más lejano nos sonreía con guiños de vez en cuando.
    Las cámaras son, con sus objetivos, viajeras del tiempo; nosotros sólo sus tripulantes a ojo.

    Unha aperta, maese meu :))´

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