domingo, 17 de mayo de 2015

el Holandés Errante

¿qué es eso?
No me jodas que están levantando una torreta de alta tensión... -me dije mientras llegaba.
Lo que me faltaba, el último lugar oscuro de la península y lo van a llenar de cables. 
Al acercarme más, pude ver como se reflejaban los faros sobre la carrocería de otro coche junto a aquel andamiaje que parecía la base de la Torre Eiffel.
Ñoooo… si parece un Dobson… apagué inmediatamente los faros y aparqué suavemente al toque contra algo rocoso.
Bajé sigilosamente sin hacer mucha luz y al dar las buenas noches al aire oscuro, una silueta me respondió con cierto acento:
-¿Te gustaría ver los anillos de Saturn?
-Ondiaaa!!!! 

Las presentaciones no tardaron en llegar y todo encajaría en el momento que me dijo:

-Soy holandés, no hablo bien español.

Me quedé atónito… era el, la leyenda de la que tantos ríos de tinta se había escrito y la que conocí por un capítulo de Bob Esponja: 
EL HOLANDÉS ERRAAAAANTE!!!!!!

Una nave condenada a vagar por los mares eternamente por castigo divino (y tan divino…). Una estructura imponente visible a larga distancia a pesar de la oscuridad casi total. Sus mástiles de dos metros parecían rozar el cielo cuando su capitán los dirigía y a pesar de ser un muchacho fornido de 1,80, necesitaba de una escalera para poder asomar su ojo a las proyecciones concéntricas de aquel endemoniado espejo primario de 50 cm.
Su forma de navegar no era a vela sino a GOTO; esos de mando de luz roja que, con un solo silbido de sus diabólicos motores, podía recorrer de uno a otro confín el cielo más profundo… y tan profundo.
-Ahora estoy viendo los restos de una súper nova- me dijo

Daba gusto verlo… 

No utilizaba cámara,  observaba a ojo desnudo dejando una descripción de viva voz sobre un moderno cuaderno de bitácora formato MP3.


Me alejé a tropezones para continuar con mis fotos, y mientras hundido hasta las rodillas en un fangal a las 4 de la mañana intentaba fotografiar el reflejo de la constelación del Escorpión sobre la piel húmeda de una rana… no dejaba de pensar en la de gente rara que hay por ahí.

4 comentarios:

  1. Cuando dos yerran a la vez, tal vez es porque no están tan errados; otra cosa son los grandes yerros con que el mítico holandés recorre el mundo y ojea el universo. ¿Profundo has dicho?
    Será por el pantano.
    ¿Y la rana ya tenía pelo?
    ¿Y qué tal esos restos de la nova?
    Cada vez son mejores y más nítidas las nocturnas.
    Anduve por cielos de Segovia buscando el crepúsculo de Venus al poniente; luego unas amapolas de ladera se quedaron para otra noche. Demasiado cansancio.

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    1. no estábamos errados no… lo confirma el holandés. Y aunque la humedad se hace notar a ciertas horas, el lugar es de los de reserva natural. Seguí la carretera y va a dar un finca siniestra de algún diestro; lo digo por el logo tauromaquio de la entrada y su gusto exquisito por el granito y forja. Finca privada con pista y vistas públicas… aquí el que no corre, rejonea.

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    2. Seguiste la carretera...Eso tiene aspecto interesante pues desde donde se parte mejor será explorar. Cuántas más puertas mejor sabe el paisaje prohibido.
      ¿Supongo que andará algo seco el pantano o no en la parte conocida?
      Estos como no entienden de idioma se saltan lo que pueden, aunque a mí el olor y los ronquidos del ganado ya me echa para atrás.
      ¿Y con ese brutal aparato no le enchufaste la cámara?
      Me parece que ha visto muchas de tus entradas y por eso dio con ese lugar.
      [Te tengo que bajar el aparato del sol y recoger lo demás. Tengo por ahí una de gravity; tal vez te guste verla]
      Saludos :)´

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  2. Estas entradas y tus fotos me parecen geniales, alucino. Gracias por compartirlas

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