miércoles, 29 de abril de 2015

Halo de misterio

Leía el otro día… (bueno realmente lo vi en CSI) que las cámaras digitales no tienen alma.
         Esa frase dicha en boca del precursor analógico del photoshop Ansel Adams, sería motivo de tatuaje en pecho depilado para más de un gafapasta del lomomatic… pero no, lo siento, era un capítulo repetido del CSI.
        A pesar de ello la frase me hizo pensar más que el nuevo anuncio de las galletas Príncipe y… joder!!, creo que no hay mejor planteamiento: 

Las cámaras digitales no tienen alma.

      Tantos y tantos ríos de píxeles hablando de lo mismo, discusiones taberneras, foros de eruditos abrazafarolas, revistas especializadas (en publicidad fotográfica) y teóricos teorizando teorías sin haber hecho una puta foto en su vida, nunca he oído una verdad tan aplastante y concisa que lo rebata todo: Las cámaras digitales no tienen alma.
Es indudable que lo digital es cojonudo, está alcanzando unos extremos increíbles en cualquier rama de la Fotografía y la calidad (de imagen) de los trabajos de cualquier aficionado con un equipo "Pack Ahorro Carrefour" supera ampliamente la del mejor equipo (millonario) profesional de hace dos décadas… pero son fotos sin alma.
       Por más fitros o plugings que saque Photoshop, y aquí estoy dando ideas (Pluging Soul 2.0 ó Life Filter), no hay forma de dar ese noséque que da la película (negativo, diapo) a fotos 0101010011011010…  de perfecto histograma. De hecho hasta el mismísimo Sebastiao Salgado añade ahora grano artificial a sus negativos impresos… algo así como dar una pátina de betún de judea a los muebles del Ikea para intentar colárselos a un anticuario, que sí joder, que está muy bien pero a mi no me engañan… que veo mucho CSI.

       Y toda esta paranoia viene a cuento por una foto accidental que he capturado hoy. 
Justo cuando estaba encuadrando, una rápida sombra se cruzó y disparé apresurado pensando que un pájarillo no le iría mal a una composición tan sosa. 
        Y aquí es donde viene la disyuntiva:
Si esta foto hubiese sido realizada en analógico, habría fotografiado el Hada del Arcoiris.

Al haber sido con una digital de tantos megas y tan megaguai como la mía, el misterio desapareció en el momento de ampliarla en el monitor al 100% y descubrir que un hada es imposible porque tienen unas piernas mas sexis y un pájaro cabrón tampoco porque no suelen tener cuernos. Una prueba más de que las cámaras digitales, a pesar del desenfoque,trepidación o haber usado un 28-85 de unos aberrantes 25 años, siempre te devuelven a la realidad de una forma atroz y esto es debido mayormente a su carencia de alma.
Y aunque el halo seguiría allí unos minutos más, el misterio se desvaneció… y es que tengo una cámara tan cojonudamente desalmada que no hay modelo que no le salga bigote, independientemente del sexo (entiéndase sexo como género).


       Voy a añadirle un grano tipo T-max 400 e imprimirla en un negativo para positivarla de forma tradicional sobre papel baritado, como hace Salgado pero a todo color (um negativo perfeito). La volveré a escanear a 72 ppp la pasaré por el Facebook para volverla a descargar y se la enviaré comprimida a Iker (Jimenez no Morán) para que se encargue el de darle el misterio… halo no le va faltar… pero joder… el trabajo que me habría ahorrado si hubiese disparado en analógico.



3 comentarios:

  1. Y es que (esas) las almas las carga el diablo y de ellas, cuando les da la gana, salen extraños seres que revoloteando se les cuelan por los oídos a más de uno de esos y estableciéndose entre su masa gris, más bien gris opaca, los transforman de tal manera que cuando hablan, no sabes si hablan ellos o el esquizoide que los poseyó...Queseyó si un utensilio, un aparato, un chisme o cachivache tiene o no capacidad deductiva o intuitiva. Desde ese punto de vista siempre tendrá un interior mucho más rico, impresionante e impresionable, una digital llena de circuitos lógicos que una analógica que ya se recoge en su término: ausencia de lógica :)))´ (una deducción irresponsable, pero podría valer como chascarrillo)

    Desde aquellos presocráticos hasta los actuales ha habido daños irreparables. Tantos daños como los que pudo haber hecho el tal Parménides con sus cuestiones sobre estos asuntos, o incluso el más aventajado alumno del peripatético Sócrates.
    Cuánto daño han llegado a hacer, con esto del alma, tantos que han discurrido sobre ella. Otra cosa es hablar en términos poéticos, pura prosa, lirismo o misticismo que últimamente en boga todo tira un poco hacia Ávila de los Caballeros y alguna que otra u otro que de tanto hablar del alma se fueron saliendo de sí y ya no viviendo en sí, se rumorea, vivían en otra parte.

    En orto asunto. ¿Entonces y según estas conclusiones será verdad que cuando disparábamos con estos artilugios del demonio les robábamos el queseyó a los mahometanos y a otros, por ejemplo, animistas? ¿Cuántas tribus se fueron quedando sin su cachito menos de interior cognitivo cada vez que una polaroid los retrataba? ¿Por qué éstas mismas tardaban tanto en reproducir al imagen del o de los interfectos? Es más: ¿Por qué a esas cabinas de tortura, cuándo les daba el sol, les llaman fotomatón? ¿Acaso les están robando algo de su interior cual retrato de doriangrey y los hace más viejos?...De esto se deduce que cuando uno o una salen en las fotos suele oírse aquello de: - Ay hija, me has sacado mucho más vieja. Qué de arrugas...
    Y así hasta jartarnos

    Si algo bueno se gana cada día es que a cada nuevo avance se descartan viejos tópicos y se descubre que aunque nada nuevo bajo el sol, siempre habrá románticos, cómo ése, que hablando van soltando aquello tan primitivo de que los objetos y los coches de antes eran mejores que los de ahora. Ni mucho menos, ni los objetos tienen alma, ni las hadas existen, ni hay personas con alas.
    Lo que hay es mucho obnubilado que creyendo ver dentro de sus espejos se reflejaron en conciencia pues dentro, lo que había, era puro vacío. Cómo sus cocos.

    Inciso y posdata:

    Si hay algo complejo de verdad es la maquinaria religiosa que moviendo los hilos de sus intereses van vendiendo humo a troche y moche.

    Epílogo:
    Como en la vieja película La guerra de los mundos, esa farola común se asemeja a los artefactos que disparaban rayos y deja ver que las coincidencias no existen porque sí, se van buscando.
    Si hay por haber hay vida en esas fotos, además del interés documental, ese animismo lo pone el insecto volador que le pone guinda y complejo detalle a una muestra más que detrás de cada cámara, el único que tiene alma, para el arma, es la prolongación del pulgar del que dispara.

    Saludos, mestre.

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  3. Con este tono y cambios en el color del fondo se hace la lectura un poco complicada y hay que pasarle el cursor para resaltarlo. Unos tonos más contrastados qué tal irían...
    Pues eso. :)´

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