martes, 4 de noviembre de 2014

una foto absurda (la primera nevada)


          Estaba procesando una Vía Láctea en calzoncillos frente al ordenador, cuando de repente apareció el invierno...

          Salir hacer fotos a la nieve de noche y con una niebla espesa, es absurdo. A parte de los riesgos implícitos que conlleva para la conducción, en las fotos, el cielo se confunde con el suelo y nadie se percata de que era de noche, que estabas perdido en el quinto pino arropado por un frío con ventisca de 40 que me heló las manos y cámara pasando las de San Quintín... ahí  la tengo a descongelar en el micro (la cámara).
           Hubiera conseguido lo mismo en el parque de la esquina cualquier mañana de esas de polución madrileña, pasándolo todo a blanco y negro y subiendo niveles a tope. Y es que con tanta niebla todas las fotos te quedan como cuadros del Ikea que cuelgan en las paredes de los bancos o cajas de ahorros modernas, insípidas y sin contraste. Dicen que para no romper la armonía arquitectónica interiorista, pero si profundizas en el tema es porque las han comprado como lote defectuoso por falta de tinta. Antes cuando iba a hacer alguna transferencia a Suiza, ver esas decoraciones me provocaba ansiedad y unas tremendas ganas de pintar sus paredes con algún mural impresionista utilizando como pigmento la cara de algún directivo... hasta que de la impresión que me daban esas ideas, dejé de ir a los bancos, cajas de ahorro y montes de piedad... ahora son ellos los que llaman a mi puerta.

        Pues... viéndolas todas junticas así de lejos, no tienen mala pinta y es posible que las encasquete en alguno de esos concursos con jurado tan sumamente purista que solo sabe premiar contraluces a blanco y negro o mierdas sin contraste por el estilo... 



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