martes, 11 de noviembre de 2014

pidiendo peras al olmo


      Paseando por una nevada y cerrada Sierra de Madrid, vi un olmo fuertemente arraigado a su coto privado.

-Buenas noches señor olmo, vengo a pedirle peras...
-Si esperas ahora me va a salir una -me dijo con cierta sorna y continuó inclinándose hacia la derecha.
-¿de dónde eres?- preguntó.
-soy español
-con razón... 
-no, aunque no leo mucha prensa, soy más del país.
-del país de nunca jajaja más... dijo el árbol con cierto tartamudeo.
-no, gallego del norte...¿Queda mucha espera para la pera?
-muy poco, aproximadamente un 3%
-Y... ¿Cuánto es eso?
-Más de lo que has esperado en tu puta vida.
     Y con aquella respuesta tan grosera, me fui.
¡Qué se habrá creído este! ...Como si no sobraran olmos en este país para pedirles peras.

      Cuando ya estaba de camino hacia el coche oí que el árbol me gritaba a lo lejos:
-¡¿NO VES QUE SOY UN PINO?!... ¡¡¡¡GILIPOLLAS!!!
Creí morirme de la vergüenza.

3 comentarios:

  1. Tus entradas, llenas de ironía, a veces me hacen reír como hoy; o me enseñan, cosa de la que estamos muy faltos, pero en todo caso me encantan.
    Enhorabuena.
    Saludos.

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  2. Y es que la noche te confunde...
    Demasiada nieve no es bueno :))´

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