jueves, 2 de octubre de 2014

sucedió aquí al lao


       Yo no soy de muchos estudios, nunca se me dio bien aprender lecciones escritas. Ni tan siquiera leo los botes de champú cuando descargo los bífidus hiperactivos y debe ser por eso que a mis casi cuarenta castañas puedo presumir de un analfabetismo premeditado y de que nunca he ido a votar. Por el hecho de que es de las pocas cosas que te dan opción a elegir. 
      Y no es que no crea en la democracia ni en la política, es que me tocó nacer en un país donde política, democracia y transición ha sido el nombre del antifaz con el que se taparon y tapan la cara miles de ladrones de guante blanco (a veces cosas peores) que juegan al monopoli con los sueños y sudores de muchísima gente honrada. Protegidos por enormes murallas de jurisprudencia y burocracia construidas, artículo por artículo, por ellos mismos para salvar y engordar sus propios culos y el de sus allegados. Vejando y tratando de ignorantes a la misma gente que paga sus desfalcos y fortunas, la misma gente que en sus casas a duras penas llegan a la cena. A la que han engañado con que el voto es sinónimo de libertad... libertad para elegir al cacique de turno... como si eso fuera a cambiar algo.
         Lo peor de todo esto, es que por más que quieras aislarte en tu propia ignorancia de esta avalancha de inmundicia, siempre acabas enterándote de la última. La mierda siempre huele de lejos... y cuando sale a la luz una y otra noticia de este tipo tus entrañas se corroen porque sabes que solo es la punta de un iceberg que cuando se acabe de derretir nos ahogará a los mismos de siempre... una especie de diluvio pestilento donde, esta vez, las arcas estarán vacías no de animales, sino por animales sin una pizca de empatía hacia sus semejantes.
        Al contrario que muchos ilustres estudiosísimos tertulianos televisivos, escritores y radiofónistas lúcidos en palabras técnicas, estadísticas y demás mierdas, yo no tengo la solución. Pero me parece solo es cuestión de coherencia como saber que las manzanas podridas han de retirarse del frutero, las malas hierbas han de arrancarse del huerto y la gangrena, cuando no tiene solución, ha de amputarse por lo sano.
        En mi anterior entrada sobre Londres, dejaba entre ver cierta vergüenza al no saber desenvolverme en inglés. Pero sinceramente, cuando sentí el mayor bochorno fue al responder varias veces a la pregunta Where are you from?

2 comentarios:

  1. "es que me tocó nacer en un país donde política, democracia y transición ha sido el nombre del *antifaz con el que se taparon y tapan..."

    Resulta más sencillo decir que se es europeo, pues la mierda se reparte en "común-unión"

    [*Sinónimo de posfranquismo transicional caciquil nacionalcatólico]

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  2. Dices que no eres de muchos estudios ... : Ni falta que te hacen.
    Tu post me ha parecido que sólo puede provenir de una lucidez digna de admiración.
    Además, me gusta mucho como escribes.
    Sau2 (de un Lugués, desde Vigo).

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