lunes, 6 de octubre de 2014

12 Hasselblad en la Luna

    Siempre he sentido curiosidad por saber como se realizaron las fotos sobre la Luna y nunca he encontrado un artículo específico sobre el tema (in spanish) que no fuera más allá del modelo de la cámara y objetivo o el último precio que ha alcanzado alguna en subasta. Así que he decidido después de unas cuantas horitas de trabajo recopilatorio escribirlo yo mismo.

     Aunque se usaron varios modelos de cámaras con diferentes ópticas en las misiones Apolo, las famosas fotos que todos conocemos sobre la superficie de la Luna fueron realizadas con el modelo Hasselblad 500 EL que, aunque hoy nos puedan parecer un enorme armatroste, en su época fue una revolución en cuanto su "reducido tamaño", "bajo coste" y por supuesto su innegable calidad frente a las cámaras de gran formato utilizadas hasta entonces en fotografía aérea, más aparatosas y de un manejo mucho más complicado.
     En apariencia, no dejaba de ser una Hasselblad 500 EDC construida mayormente en aluminio con su arrastre de película y obturador motorizados, a la que le retiraron el visor de capuchón, pantalla de enfoque y espejo ya que a través de la escafandra eran completamente inútiles. Se le daría un recubrimiento de plata exteriormente tanto a los respaldos de la película como al cuerpo de la cámara para mantener una temperatura interna más uniforme, debido a las extremas variaciones que sufrirían en la superficie lunar: 123ºC al Sol y -65ºC a la sombra. 

     Algunos de los diales de control también fueron retirados o inutilizados y el botón disparador se agrandó pasando incluso a tener forma de gatillo en ciertas unidades a las que se les acoplaría una empuñadura en su base. El peso del cuerpo de esta Hasselblad era de 1,424kg.
El objetivo que montaba era un Zeiss Biogon f/5.6 60mm. de 0,922 kg., Diseñado por la propia NASA y construido por la casa Alemana Zeiss para tal evento, su alta calidad y baja distorsión siguen siendo admirables a día de hoy. Podía colocársele un filtro polarizador de giro circular con posibilidades de desmontarse facilmente y en dicho objetivo, salvo el botón disparador, estaban todos los diales de configuración para una correcta exposición:
Anillo de enfoque, de 0,30 cm a infinito. Su giro estaba dividido en tres "retenes" o paradas mediante clicks: cerca, media distancia y lejos.
Anillo de diafragma, de f/5.6 a f/45. (Solo se utilizarían tres f/5.6;f/8 y f/11)
Anillo de velocidad de obturación, posición B (no sería utilizado) y velocidades desde 1 segundo hasta 1/500 la más rápida (velocidades utilizadas 1/125" y 1/250")
a estos anillos se les atornillaría sendas palancas colocadas de tal forma que en su giro nunca llegaran a cruzarse para facilitar el manejo con los gruesos guantes de los astronautas. Al astronauta le resultaba imposible ver estos diales así como el contador (en un lateral del respaldo) de las fotos realizadas y (como para cualquier cosa) tenía que informar a Houston de cada foto que realizaba acompañado de una pequeña descripción, siendo estos los que llevaban el recuento numérico y descriptivo para su posterior archivado.
      La velocidad de obturación se seleccionaba previamente a 1/250 seg. sin filtro polarizador y 1/125 seg. con el filtro puesto y de esta forma solo tendría que atender al enfoque seleccionando la parada más conveniente de los tres clicks (cerca, media distancia y lejos) al igual que con el diafragma, contando los pasos (clicks) mediante su tacto. 
Primer esquema de
instrucciones para la exposición 
Esquema corregido misiones posteriores al APOLO 11
      Cada respaldo llevaba una pequeña pegatina con un sencillo esquema que indicaban la velocidad con y sin filtro polarizador y un diagrama de aberturas según la posición del Sol. Básicamente f/5.6 para sombras/contraluces y f/8 Sol al cenit ó f/11 con el Sol a la espalda. Huelga decir que las fotos más importantes serían realizadas en una secuencia con diferentes aberturas.
respaldo desmontado, puede verse la Placa Reseau
y un cartel que indica que no ha de tocarse
     En su interior se les instaló un vidrio (Placa Reseau) justo antes del plano de la película que marcaba (a modo de plantilla) cada fotograma con 24 crucecitas (2x2 mm. por 0,02mm. de grosor) más una grande en el centro del fotograma que servirían para determinar las distancias angulares (como en fotografía aérea) entre objetos. Este también dejaba impreso un número en la parte baja (parte alta e invertida en la película) para conocer la cámara con la que se había realizado la foto. Realmente la "impresión" de estas cruces no era ni más ni menos que una sombra proyectada sobre la película, por eso en algunas de las fotos sobreexpuestas no son perceptibles así como en zonas en sombra.
       Con este vidrio, al no ser material conductor, surgía un pequeño problema. El arrastre de la película sobre su superficie generaba electricidad estática y al no tener opción para dispersarse: tanto por la falta de la humedad y vacío, como por falta de contacto con partes metálicas como en las cámaras convencionales, se tubo que solucionar añadiendo a dicha placa (en los bordes en contacto con la película y cámara) una fina capa de un material conductor para que la electricidad se dispersara por el resto del chasis de la cámara y no se presentara ningún riesgo de chispas por acumulación. Algo que podría afectar a la imagen con sparks, o lo que que podría ser un problema mucho mayor en atmósferas de oxígeno. 
     Otra de las instrucciones impuestas a los astronautas para minimizar riesgos, era tener que esperar un tiempo prudencial ( 2 ó 3 segundos) entre foto y foto.

Un nuevo obstáculo a tener en cuenta, fue el lubricante que lleva el obturador ya que también tuvo que ser elegido con sumo cuidado debido a que los utilizados comúnmente podrían llegar a hervir en el vacío pudiendo condensar así la óptica o la placa Reseau lo que afectaría negativamente al registro de la imagen o al propio funcionamiento de la cámara.
pruebas con Hasselblad 500 EL
con un 500mm
          A los astronautas se les impartirían muchos cursos intensivos y entre ellos el correcto manejo de la cámara y su mejora de la técnica fotográfica en paisajes similares a los que se encontrarían en la Luna (Nevada, Arizona y Hawai). Se les entregó incluso una unidad de este modelo Hasselbald para su uso personal meses antes de la misión y poder practicar a base de prueba y error en el entorno familiar,viajes, vacaciones…etc.   Encuadrar con el pecho con una cámara sin visor no deja de ser tarea difícil por mucho que un 60mm sea considerado angular en formato medio. Las fotos más populares de las misiones fueron realizadas de esta forma, incluidas panorámicas perfectas de 360º.
        En misiones posteriores al Apolo 15 implantaría una cámara con un teleobjetivo de 500 mm, está tendría que desmontarse obligatoriamente del pecho para poder ser utilizada a la altura de la visión del astronauta para un encuadre más preciso mediante un sistema de "apuntador" de anillos más la empuñadura con gatillo disparador en su base para un mejor agarre. Con este teleobjetivo se realizaron fotografías de formaciones rocosas lejanas para posteriores estudios geológicos. 
A cada cámara se le asignarían dos respaldos (o chasis) que producían una imagen de 6x6 cm sobre película Kodak de 70 mm perforada de diferentes tipos ( B/N 80 ASA, Kodak Ektachrome SO-68, Kodak Ektachrome SO-121, Super Panatomic-X Kodak 2485 y B/N 16.000 ASA) que o bien eran de 160 fotos a color o 200 fotos a blanco y negro. Ambos respaldos poseían una arandela que se sujetaría a un cable del traje para un cambio más seguro sobre la superficie lunar así como para subirlos atados al módulo lunar.
Kodak cortaría y revelaría las primeras fotos de prueba de cada rollo, para tener una primera muestra de color, asegurándose así un perfecto revelado para las fotos importantes.


"Cuentan" que 12 cámaras con sus respectivos objetivos fueron abandonadas en la superficie lunar entre 1968 y 1972, a cambio de traer su (considerable) peso en muestras de rocas. La última cámara abandonada por el comandante Eugene Cernan del Apolo 17, la dejó apuntando al cenit para que en posteriores misiones, según el, se pudiera observar los efectos de la radiación solar sobre el cristal de su objetivo… otros no serían tan cuidadosos y alguno sería mucho más listo.

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