lunes, 10 de febrero de 2014

nubes Iridiscentes


Hace unos meses, esperando el amanecer del Sol con telescopio, un buen hombre se acerco con su cámara y perro. 
Venía también a fotografiar el amanecer pero no tardamos en dejar en un segundo plano nuestro cometido y sumergirnos en una conversación sobre cámaras, objetivos y cortometrajes. Se interesó por mi equipo y yo le describí lo peligroso de mi acción temeraria; fotografiar el Sol con telescopio sin ningún filtro. Algo que nunca se debe hacer, añadí, aunque la débil luz del orto u ocaso nos parezca inofensiva.
El me replicó diciendo que sí era posible disparando a muy altas velocidades y cerrados diafragmas... le volví a insistir que con ópticas superiores a los 100 milímetros de focal es una temeridad apuntar al Sol; en el mejor de los casos estropearás el sensor de la cámara y en el peor quemarás la retina de tu ojo a través del visor si esta es réflex.

El asintió y empezó ha analizar contándome que después de una sesión intentado fotografiar al Sol, su cámara no volvió a ser la misma y tuvo una mancha negra en la visión de su ojo derecho durante un par de semanas... al despedirnos pensé que su perro bien podría ser un lazarillo.

Mirar y fotografiar el Sol sin las debidas protecciones es muy peligroso. Aunque nuestros ojos puedan soportar su intensa luz no es la que vemos la que nos dañará la visión, es la que no vemos y entre ellas está la radiación ultravioleta, la que nos abrasa literalmente y nos pone morenos. Esta radiación puede atravesar las nubes y sigue siendo muy fuerte en los eclipses de Sol, de ahí el dicho "si miras al eclipse te quedarás ciego". Lo que ocurre realmente durante un eclipse total de Sol, es que nuestros ojos se adaptan a la poca luz visible que deja pasar la Luna y al no percibir daños podríamos mirarlo durante minutos mientras la radiación ultravioleta nos abrasa las retinas sin percatarnos. 
Algo muy similar pasa con esas gafas de mercadillo... filtros densos que simplemente oscurecen la luz visible pero permiten pasar los dañinos rayos ultravioleta. Pero al no sentirlos, seguiremos tumbados en la playa con nuestras gafas fashion mirando al Sol.

Las radiaciones son muy caprichosas, y aquel que se ría de ello le invito a marcarse un futing en pelotas por Chernobyl o Fukushima... es seguro que no notará nada en el momento.

Dicho esto aquí dejo unas fotografías de nubes iridiscentes. Estas se producen, la mayoría de las veces, muy cercanas al disco solar (¡¡¡PELIGRO!!!) motivadas por la difracción de la luz. No deja de ser algo muy parecido a la corona (solar o lunar) solo que aquí los colores parecen aleatorios debido a las formas de la propia nube creando composiciones dignas del mejor de los pintores impresionistas o camisetas jipis desteñidas en lejía.
Si a pesar de todas las advertencias arriba expuestas estas dispuesto a quemarte los ojos, deberás tomar las siguientes medidas de seguridad:
-No utilizar una foca mayor a 100 milímetros
-Utilizar trípode sabiendo cual será el movimiento del Sol.
-Una buena idea será "eclipsar" el disco solar con algún objeto como un árbol, farola, edificio...
-Hacer un preenfoque sobre nubes distantes al Sol y bloquear el autofocus.
y la más importante
-Disparar siempre en modo Liveview... nunca con el ojo en el visor si la cámara es réflex. Es incómodo porque casi no se ve nada pero más incomodo será acabar con un parche en el ojo el resto de tu vida.




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