viernes, 7 de febrero de 2014

el misterio de la roca donuts en Marte

Hace cosa de dos días misteriosamente apareció en el suelo de nuestra casa una pequeña roca rica en cuarzo con restos de sedimentos esparcidos.


Mi mujer puso el grito en el cielo ya que acababa de barrer (normalmente me toca a mi). 
Estupefacto, me puse a analizar su procedencia y una de las hipótesis es que podría tratarse de un meteorito aunque al no haber dejado cráter en la tarima, la teoría se desmoronó por su escaso peso. Fui muy hábil en no comentárselo y no fuera ella la que me dejara el cráter en la cabeza con el mango de la escoba (normalmente barro yo).

Otra posible hipótesis es la de que en casa tuviéramos un intruso o ente que se dedicara a colocar piedras en diferentes lugares, pero digo yo que lo habríamos notado en la nevera.

El perro es imposible porque solo trae palos y pelos.

El ratón está enjaulado.

Y mi hija suele dejar cromos de las Monster High o algún playmobil...

Inmerso en mis pensamientos y antes de poder llegar a una conclusión mi mujer comentó:
- A partir de ahora, dejaremos el calzado en la entrada y nos pondremos las zapatillas para entrar en casa. 

¡¡¡Hostias!!!... que razón tiene. ¡¡¡Es posible que la famosa piedra viniera adherida a una de mis bostas con dibujo de rueda de camión recauchutada!!!

Esta estupidez, tan genuina en mi, daría la vuelta al mundo si en vez de suceder sobre la tarima de mi casa  hubiera sido sobre el suelo marciano.

Y digo yo:
¿Podría ser posible esta teoría?
No tengo ningún estudio potente que la avale, solo he rescatado ciertas fotos y he analizado las altas posibilidades que tienen la ruedas huecas de los rover de esparcir mierda allá por donde pisan; al igual que mis botas.

Incluso si vamos un poco "más allá" es posible que este sea uno de los problemas de tracción que tienen estos coches teledirigidos y de ahí el cambio de color de la piedra por el roce.

Pero eso, tampoco me voy a poner aquí a minusvalorar esta bomba informativa y mucho menos proponerle a la NASA que contrate a uno de estos transformadores tuning para que les diseñe unos tapacubos lenticulares molones para sus rover. Porque en cierta forma hay que comprender la situación; después de gastarse una pasta (similar a la de un crucero por el Mediterraneo) para llegar a Marte, a ver quien tiene la cara dura de decirle ahora a la peña que allí no hay nada de nada... ni un triste Dunkin Donuts.

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