lunes, 20 de enero de 2014

nubes, nieve y quitamiedos


llevo ya tiempo en busca de un claro.
Estaba empezando a inquietarme por lo que en principio parecía uno de esos bloqueos artísticos, pero ha resultado ser algo más sencillo: ¡NO HAY UN PUTO CLARO EN EL CIELO!.
Y si el cielo no se abre: no hay estrellas ni Luna. Y si no hay ni estrellas ni Luna, ¿qué motivo existe para salir por la noche a recorrerte tropecientos kilómetros en busca de una foto? Ninguno. Cualquier día por el día, nublado o con niebla, puedes hacer exactamente lo mismo... y lo que es mejor, no te molestarán las luces artificiales ni tendrás que cargar con el puto trípode.
Ayer subí a Navacerrada. Un claro cristalino de cielo en Madrid y los diferentes chamanes meteorólogos de la red me hicieron ilusionarme y meterme el viajecito. Al llegar a Villalba, la cosa dejó de estar tan clara y ya subiendo al puerto la nieve empezó a caer. Volátil por la ventisca cubría de un precioso manto el negro alquitrán de la carretera, haciéndola más grande... esto es que arcén, arribadas y barrancos se hicieron todo uno y eso me dio seguridad. La nieve es lo que tiene, lo alisa todo y todo lo convierte en postal navideña; desde una alambrada hasta la zanja por obras más profunda.
No pasa nada, me dije. Las quitanieves de El Ventorrilo se aplican mucho en este tramo de carretera y, si no te sales de la M-601, no habrá mayor problema ya que pasan limpiándola cada hora. Bendita hora.

Llegué arriba sin mayor problema si no menciono alguna ligera pérdida de tracción en las curvas. Todo estaba completamente cubierto por la nieve pero el cielo no tenía pinta de mejorar. Tras una hora y media de estúpido autoconvencimiento y viendo que la quitanieves no pasaba decidí volver, ya que la carretera no se veía muy mal... de hecho no se veía.

La noche no había sido productiva en cuanto a fotografía se refiere, pero si hablamos de emociones fuertes creo que la de ayer se lleva la palma.

El descenso fue muy similar a la sensación de ir en el AVE o cuando un avión se eleva. Flotaba sobre la pista y el volante solo servía para agarrarme fuertemente y liberar así el pánico. Era el coche el que bajaba solo yo, como un niño en el tíovivo, me limitaba a hacer que conducía.
No hacía otra cosa que recordar un anterior derrapaje que un quitamiedos se encargó de enderezar. Ahora sí sé para que sirven estos y no solo como cizalla para moteros... eso me tranquilizó un poco.
Cada vez que veía acercarse el quitamiedo, y estoy hablando de una velocidad de 8km/h, recordaba el consejo fabuloso del feriante de los cochitos de choque cuando estos quedaban atascados... DAR VUELTAS AL VOLANTE,  DAR VUELTAS AL VOLANTE... a veces funcionaba y otras había que invertir el giro, la gravedad e inercia se encargaban del resto.

A medio camino vi unas luces naranja intermitente que supuse que eran de la quitanieves que subía. Me planteé el impacto con unos 200 metros de antelación y me dije que sus palas frontales amortiguarían el golpe suavemente y es posible que el vehículo no sufriera daños estructurales.

Al aproximarme pude comprobar que se trataba de un coche parado en medio de la carretera justo después de una curva cerrada. Era un Mercedes de alta gama cuyo dueño es posible que sintiere mayor amor por su carrocería blanco nieve y decidió parar... pues ya hay que ser gilipollas para aventurarse a circular sin cadenas con la carretera así (a las pruebas me remito).

Adelanté al Mercedes, aunque es posible que fuera la propia inercia, y proseguí deslizándome ladera abajo. 
Podría ponerme a presumir que mi conducción fue magistral y la suavidad con la que utilicé el motor digna de un piloto de rallies sobre hielo. Pero como desgraciadamente suelo ser bastante sincero, diré que si echo el freno de mano y empujo el coche apagado montaña abajo es posible que el viajecito fuera más seguro.

Quiero cerrar esta entrada con una frase, ya célebre, que me dijo un amigo al cual invité a una de mis sesiones nocturnas  a -5º... échale huevos:
-Dani... a mi me parece muy espectacular este tipo de fotografía pero... ¿has pensado alguna vez en dedicarte al desnudo (femenino)?. Si cambias a ello llámame...

Siempre que llego sin ninguna foto y con los pies congelados, esas palabras retumban en mi cabeza... hacer fotografía calentito en el más amplio sentido de la palabra, donde las sesiones son más fáciles de controlar incluyendo la celulitis.
  Y es que nos complicamos la vida de una forma que pa qué? 

3 comentarios:

  1. Astronómica o no, esta foto sigue siendo igual de bella.

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    1. Como que a primera vista yo pensé; "¡Qué bien se fotografía la Vía Láctea desde Navacerrada! A ver si un día me subo a pegar unos tiros por allí (de cámara, claro)". Incauto...

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