martes, 3 de diciembre de 2013

se ha tomado un descanso


ella no va a clases de hípica, simplemente, monta a caballo una vez a la semana porque le gusta. 
    Sus avances hicieron plantearse al profesor subirla de categoría, ir con las más mayores. Dio tan solo una clase y quiso volver de nuevo con su primer profesor. Dijo que no, un no rotundo.

-¿Por qué? ¿no quieres montar con los mayores? Y quizás algún día ¿poder competir?
-NO, solo quiero montar a caballo porque me lo paso bien.


    Esta ha sido la segunda gran lección que me ha dado mi hija.

     No seré yo el que la empuje al estúpido precipicio de competitividad y muchas veces olvidamos eso con la creencia de que ser el mejor, será lo mejor. Porque es lo que prima en esta sociedad de rankins, cronómetros, test y nóminas. 
      Parece difícil con los tiempos que corren, pero deberíamos desaprender lo mal aprendido y descubrir que la mayoría de las veces el éxito no consiste en ser el mejor, el más rápido, el más listo o el más rico... sino el más feliz. 

2 comentarios:

  1. Gran lección te ha dado tu hija, y buen acuse de recibo de tu parte. Estoy de acuerdo con tu reflexión, la sociedad nos impone un modelo de conducta en el cual importa todo "lo más", cuando en realidad lo importante es ser feliz y disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas. Saludos

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  2. Muy buena tu foto y genial la lección de tu hija. Los jóvenes muy a menudo nos sorprenden con su visión tan inocente pero práctica de la vida. Vivir feliz, algo que todos deseamos pero en muchos casos equivocamos el camino. Lecciones como ésta nos hacen replantearnos las cosas.
    Enhorabuena por esta estupenda fotografía y por tener una hija con esas ideas tan claras.

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