sábado, 10 de agosto de 2013

la zorrería de las perseidas


      Siempre sucede lo mismo, todos los años el boom de la perseídas es noticia recurrente para los telediarios vacacionales; un "copi empaste" que se dice. Y claro, la gente se toma muy en serio esto de la tele con sus exageraciones desinformatívas y salen como locos con los prismáticos al parque más cercano en busca de esa cadencia de 120 bólidos por minuto. Con las expectativas de ver los fuegos artificiales y efectos especiales de un concierto de U2. 
     A la media hora (los más osados) y no ver más que alguna tímida chispita (los más afortunados), la desilusión se apodera de ellos y no quieren oír hablar de Astronomía en lo que les queda de vida. No es para menos, porque las lágrimas de San Lorenzo suelen ser de lágrimas de cancodrilo.
      A pesar de todo, soy un tipo persistente y me gusta eso de buscar agujas en Pajares y otros puertos nevados.  Este año me ha coincidido en Barcelona y ya de camino pude aprovechar algún claro oscuro en la A2 para poner la cámara y esperar la lotería. Poca cosa

      La noche de ayer sábado, salí en busca de algún paisaje por los Montes de Montserrat y entre la enorme humedad ambiente sumada a la contaminación lumínica de Barcelona, la cosa no estuvo muy poética que digamos. Salvo por una pequeña anécdota cuando estaba realizando fotos a unas formaciones rocosas de estos parajes. 

      Pude oír, como otras tantas veces, que algún bicho se movía en la oscuridad. Encendí la linterna y para mi asombro de entre los matorrales salió un pequeño zorrito con pose desafiante que no se asustó del potente foco de luz.  Pensé que era una cría y eso me creó cierta inquietud ya que si la zorra apareciese, podría liármela parda… las zorras son muy suyas cuando se trata de defender la custodia de sus crías. 
      Se acercó a unos 6 metros y allí se tumbó para acicalarse sin quitarme el ojo, su mirada no dejaba de inquietarme ya que parecía un animal enfermo. Entonces me asusté pensando que podría darle un zorro arrebato y morderme. Podría pegarme la gripe aviar o el mal de las vacas locas!!!… o en todo caso algún virus, que es lo que suelen decir los médicos cuando no tienen ni zorra idea… que rabia me da.

       No quería que el animalillo huyese sin poderlo fotografiar pero el terreno era muy difícil, un desnivel empedrado. Para más inri tenía colocado el 8 mm, ese que te aleja las cosas más cercanas a kilómetros de distancia. Aún así probé.

      El zorro no dejaba de sobresaltarse a cada disparo del obturador, pese a eso, me permitió acercarme un poco más y cambiar incluso de objetivo, el 14mm que era lo que llevaba. No tenía prisa (yo tampoco) y su mayor entretenimiento, en un alarde de mala educación, era estarse mamando las pelotas ¿pulgas quizás? 
     No lograba congelarlo correctamente, la tremenda luz residual que llegaba provocaba en las fotos un efecto fantasma y no es para menos; que animal es capaz de estarse quieto 30 segundos. Por una vez eché de menos el flash que había dejado en el coche 200 metros más abajo… 
      Se hizo lo que se pudo, hasta que en un intento de aproximación y cambio de encuadre el zorro se fue y yo me volví para el hotel sin ninguna perseida después de andar zorreando toda la noche.

2 comentarios:

  1. La ultima es un cacho foton! felicidades!

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  2. Como siempre intentan decir esto o aquello y lo único que consiguen es que finalmente se lleven, incluso, un botellón allá donde la noche nunca tuvo telescopios; así sólo consiguen lo que tú dices y muchos no vuelven a probar la astronomía, pero sí las noches de alcohol de parques y bosques. Tal vez con el tiempo y un golpe contra el suelo los lleve a ver las estrellas más cercanas y algún astropajo o sus propias convulsiones.
    Qué zorra noche, qué foto más buena; aunque las otras son estupendas.
    [Ayer comí, a las tres p.m. (post merienda), en el Mel´s de Nassica y pude comprobar tu gran decoración y gusto; una gran pintura. Pronto hará un año de su inauguración]
    Breves saludos :)´

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