miércoles, 24 de julio de 2013

Un golfiño (delfín) no Porto de Celeiro


   Lleva un mes merodeando el puerto… O Porto, O Porto de Celeiro.
Busqué durante una hora su foto y no logré nada decente. 

   Me di por vencido y me senté en la terraza del Rolindes pensando que lo que había logrado era todo lo que se podía hacer. Tomando ya un café junto a la cámara montada con el 70-300 sobre la mesa, lo vi dar un salto de un metro fuera del agua… la luz del Sol transversal hizo brillar su cuerpo, agua y espuma. De fondo un barco de casco rojo y sus folios blancos sobre negro… fue la foto perfecta… ese tipo de fotos que nunca logro sacar. 
   Mientras escribo, ya de noche, no dejo de mirar por la ventana. Los brillos sobre el mar de las farolas y luces del puerto dibujan entre reflejos esas boyas con la que se pasa los días jugando; usándolas como referencia a un patrón de comportamientos incomprensibles para mi. 
Qué estará pensando ahora. Porque los golfiños piensan, ¿no es así?










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