martes, 2 de abril de 2013

Arco Iris Lunar en las Catedrales



En esta Santa Semana de lluvia incesante en A Mariña y casi resto de España,  ha sido una buena ocasión para aprovechar los chubascos intercalados con zonas de cielo despejado, ya que son una buena mezcla para conseguir fotos originales y/o fenómenos óptico-atmosféricos 
Decidí salir con mi hermano la noche del viernes (a sábado) a la Playa de las Catedrales. De camino, entre conversación y conversación, no paraba de repetirle que hoy volvería con un Arco Iris para casa; Tanto el como mis padres, saben de mi enfermedad al conocerme desde muy joven y lo han ido aceptado. Los fuertes lazos hacen que me sigan la corriente con mis paranoias y eso reconforta mucho. Días antes en un claro a la puesta del Sol, mi padre me acompañó a fotografiar el cometa Panstarrs desde el Monte Faro y la sesión casi acabó en un parricidio involuntario por hipotermia... 

No quería caer en lo mismo ahora con mi hermano. Entiendo que debe ser insoportable venir de acompañante y aguantar estoicamente horas de frío en casi plena oscuridad, la mayoría de las veces sin saber muy bien lo que estoy haciendo por más que intente explicárselo... aveces ni yo mismo lo se.
Al llegar el cielo estaba despejado  casi por completo y la Luna asomaba todavía teñida de naranja entre las luces de Ribadeo. Se por experiencia que en A Mariña esos momentos duran muy poco y más con el viento que hacía, así que salí del coche como alma que lleva el diablo sin es esperar a que mi hermano se empaquetase.
Un recorrido de 100 metros más un escaso minuto que tardé en colocar la cámara sobre el trípode, fueron suficientes para que la cosa se nublase. Pero también para que aquellas rápidas y babosas nubes del noroeste me plantaran el Arco Iris delante. Lo vi, aunque muy tenue, y  como es habitual me puse a gritar... Es de suponer que despertaría a la gente de las autocaravanas que en el aparcamiento dormitaban y por el comentario de mi hermano, que ya me había alcanzado, la escena que estaba proyectando no debía de ser de mucha cordura. Hasta el punto de engañarme diciendo que que sí, que veía el Arco Iris cuando no era verdad... y es que mi hermano tiene una amplia experiencia en el sector sanitario.

La "aparición" duró unos escasos dos minutos, pero no contento decidí bajar a la playa y esperar a que la cosa se repitiese sin tantas luces artificiales de por medio. Mucho pedir, pero el cielo volvió a sorprendernos con otro Arco y fue en esta ocasión cuando mi hermano gritó ¡Ahora si que lo veo! 

Pude encuadrarlo con una de las formaciones rocosas más conocidas de esta playa y aunque no fue total, ni demasiado intenso por la débil luz de la Luna, me puedo dar con un canto en los dientes... o mejor aún... con el objetivo 8 mm y cámara de bruces en la arena; que dolor!!!! ver ese cristalito abombado relleno de arena mojada con agua de Cantábrico. 

¡Ojo con las mareas de este lugar!


2 comentarios:

  1. Qué fantástico! Dani
    [Terminaste deambulando tanto que finalmente conseguiste convencerlos de lo que tú podías ver; para seguirte a ti en mangas de camisa es muy difícil]
    Mientras los demás tenemos que abrigarnos, tú eres capaz de aguantar perfectamente.
    Breludos :))

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  2. Tremenda esa segunda imagen, pedazo de relato tambien
    Saludos

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