lunes, 28 de enero de 2013

IMITANDO A GRANDES MAESTROS FOTÓGRAFOS (Fauna Salvaje)


   En su día, me hubiera gustado ser fotógrafo de fauna salvaje. Creo que con la paciencia que me caracteriza  (fotográficamente hablando) sería de los que se pasarían 6 meses tirado en plena selva metido en el hide para buscar esa foto de la cópula del ornitorrinco. La de fauna salvaje es una fotografía muy bonita, pero tremendamente desagradecida (nada nuevo) si no tienes enchufe con el redactor de turno. 
   Sería de necios no reconocer que hay fotógrafos que se lo curran mucho, pero también hay otros muchos que el único valor de sus fotos es el que hayan sido realizadas a miles de kilómetros de su domicilio (aunque sucede lo mismo con el resto de fotografía). Si encima han tenido la "suerte" de contraer una enfermedad exótica, todavía podrán encarecer más el producto.
    A mi esto no deja de reventarme las pelotas entristecerme, pero la vida es así. Con los años me doy cuenta que eso de "encarecer el producto" es lo que marca la diferencia entre un buen fotógrafo y un aficionadillo. Esto es, que si paseando por el parque de tu barrio, consigues la foto de algún ave exótica de Brasil que algún desaprensivo soltó en España, no es lo mismo que si esa foto la haces en plena Amazonia acompañado por una historia increíble de aquel pez que se te metió por el ojete. Vale entiendo que no es lo mismo... pero me es igual, el pájaro y la foto si los son.
    Otra es el equipo y técnica utilizados,  y aquí volvemos a lo de siempre. No vale de nada que hayas conseguido esa foto cojonuda de una mariposa a contraluz de atardecer usando el microflash de la cámara como relleno. Porque un buen fotógrafo lo haría (mínimo) con dos flashes a contra luz y filtro de gelatina cálido más otros dos a 45 grados, uno de ellos de relleno de sombras. Todo el conjunto sincronizado con un complejo equipo de infrarrojos que dispara ráfagas de 30 fps en el momento que el incauto insecto asoma una antena delante del punto de enfoque de las 5 cámaras. Mientras que el fotógrafo se mama la lata de melocotones en almíbar que utilizó como "engado" y ya mirará lo que ha salido, que tarjeta y batería sobra. En fin,  lo puedo entender como profesión, (igual que las bodas) son necesarias fotos de mariposas bien iluminadas pero yo no me sentiría bien conmigo mismo, más que nada porque el insecto tiene que quedar muy tocado después de semejante estroboscopia. Aunque no tanto como cuando éste se congela deliberadamente para un mejor macroenfoque.
   Pero en el fondo lo que tengo es una envidia que me corroe por no poder irme a Tanzania con mi chaleco camel a que el guía de turno me coloque el león bajo la acacia o ahorrar pasta suficiente y alquilar un lobo amaestrado que me aúlle quieto de perfil sobre una colina mientras lo encuadro dentro de una Luna llena. Así que debido a mi pobreza (espiritual y también económica), cuando me entran estos ataques de fotógrafo de fauna salvaje, me voy al zoo con mi hija.
   Si eres lo suficientemente hábil y apuras bien los encuadres, seguro que en alguna de las fotos no se ven las inmundicias de las instalaciones. Casi seguro que alguna de ellas la colarás en algún concurso, foro o exposición del gremio. Eso sí, no puedes decir que es el zoo y debes procurar adornarlo con alguna historia guai; como que el viaje fue muy duro, esperaste ese momento 4 días, tenías un escorbuto galopante, por un momento temiste por tu vida, que era la foto 36 del tu último carrete... bueno eso último ya no se lleva. Pues eso, mucha jeta y que no se note que no eres un fotógrafo de mundo (no del Mundo)... en el momento que te publique National Geographic, échate a dormir.
















3 comentarios:

  1. jajaja lo que me he reido con el texto ni te lo imaginas :) Muy bueno, y para no haber ido a Tanzania te las apañas muy bien con los animales. Enhorabuena!!! :)

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  2. Pues tus fotos no desmerecen en absoluto de las hechas en directo en una reserva salvaje. Son todas muy buenas. El texto genial.

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  3. Entre la anterior y ésta, además de las risas con esos relatos que dejan al descubierto las falacias de los supuestos grandes, y su soberbia, me he echado unas risas estupendas.
    Las fotos son caralludamente buenas.
    ¿Estabais por la sabana del parque?
    Qué cosas más contradictorias, un informático en fotografía reclama para sí lo que sin esfuerzo le hace un programa
    Pero claro, si te vas a dedicar a desfacer entuertos, me apunto de escudero.
    Breves saúdos
    BDarzádegos

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