lunes, 7 de noviembre de 2011

El milagro de Pampam y los peces


Hace cosa de 3 años, le tocó a mi hija un pez en una tómbola...en pocos años más veremos este hecho como una atrocidad. A mi eso de vender animalitos utilizando escaparates y romerías de guardar nunca me ha gustado. Pero hace unos días, ha salido una ley que prohibirá este tipo de mercado medieval. Me encantan estas iniciativas como la de prohibir también la explotación de animales y endurecer las penas por su maltrato y abandono, lo que no logro entender es porque este tipo de leyes no se aplican a ciertos zoológicos que van de guais y no llegan a chachis... procuro no hacerles muchas visitas ya que siempre salgo con un nudo en la garganta.

  Volviendo al pececito no tardaríamos en darle nombre (Pampam) y proporcionarle una  "vivienda digna", mas grande que el vaso donde venía y también mas grande (proporcionalmente) que mi propia vivienda. Una vecina nos regaló un enorme acuario en desuso de 90 litros y como no podía ser de otra forma, me embarqué en la aventura de montarlo todo lo bien que me fuera posible. Para ello San Google más algún desembolso fueron vitales y en cuestión de unos tres meses me había "sumergido" en este complejo pero fabuloso mundo. 
  Decidí pasar de los típicos buzos y barcos hundidos, así como de las luces de discoteca y burbujeadores varios. Esto también me llevó a prescindir de plantas artificiales y fondos con rocas psicodélicas. Buscaba lograr un trozo de naturaleza real colocado en el salón justo al lado de la tele.
   Gracias a un correcto "madurado", iluminación en su justa medida y al abonado con CO2 (algo muy casero con azúcar y levadura que otro día contaré) logré un bonito resultado. 
   Las plantas crecían por momentos. Incluso una de ellas (Anubia Bacteri) llegó a florecer. 
   Las algas empezaron a hacer acto de presencia, pero estas eran devoradas por una pequeña colonia de caracoles que posiblemente vinieran de polizones en alguna de las plantas y a Pampam se le veía como pez en el agua en aquel vergel acuático. 
   Durante los siguientes 6 meses, todo fue correcto... lo había conseguido!. Después de cenar  mi programación favorita era contemplar aquel ecosistema mientras mi mujer veía en la tele otro tipo de fauna. Que guai! ya no había disputas por el mando.
  Pero con el tiempo, por parte de mi hija y su madre llegaron los sentimentalismos... pobre Pampam... necesita amiguitos...
sabía que aquello traería problemas, pero eran dos mujeres contra mi y aún conociendo el final, decidí ir de compras y traerle un "pack de oferta" a precio de angula navideña de 5 amiguitos para Pampam.
   Mi trabajo de meses se echó a perder en cuestión de días. Sus amiguitos venían "infectados" y el no desparasitarlos (de haberlo hecho hubiera sido lo mismo) hizo que uno a uno fueran cayendo... en este caso... flotando. 

  Es muy bonito amar la naturaleza, el problema es que ese sentimiento es tan humano que la mayoría de las veces lo único que hace es destruirla.

4 comentarios:

  1. Bos días Amicus:
    Perfecto diorama que supera a los del palacio de Río frío. Aquí, en el tuyo, se cuece la vida en todo. No menos podía ser para quien con hábil manejo de todos los campos del saber y oficio no resuelve.
    Estupenda página y acuario.
    ¿Has pensado alquilar, por horas, buzos-rana?
    Lo que dices es tan cierto como que los pescadores suelen comentar que ellos son los primeros y verdaderos ecologistas; cuando han introducido montones de especies que devoraron a otras y que esto lo hacían para devorar a otra que ya ponía en peligro otra que estaba, a su vez, causando un desaguisado y bla, bla, bla...
    No veo muy claro ese mercadeo de “animales de compañía”.
    Antes cada cual se buscaba un animal que le acompañase de por vida o durante un determinado tiempo, fuese “femia ou macho”. Ahora necesitan “juguetes” encantados, sin pilas, tan parecidos a los de verdad que incluso son de verdad. ¿Ya no había suficiente con los osos de peluche pues al ser adultos podría suponer un trastorno infantil latente? Mascotas las llaman ahora, aunque algunas deberían llamarse “mascortas”.
    Anacronismos absurdos de una hipocresía cruel y antediluviana que considera arte a lo que no lo es y argumenta falaces palabras de que si de eso se hizo arte por pintura, grabado, foto o escultura luego lo retratado es arte. Sabiendo ya a que me refiero, huelga declararlo en directo. Sórdida aficción.
    Una cosa bien distinta es habilidad y otra artista. Nunca la muerte es arte aunque de ella hayan tomado apuntes pintores y escultores; pues si lo es, también lo sería la guerra. Tan falaces palabras sobre “el arte de la guerra” se desmonta sin complejos y con silencios al conferenciante, sea política o apoderado, o estúpido interesado. La guerra, cualquier guerra no sólo no es arte, sino que además es vergüenza. La muerte nunca fue arte y por inclusión en la premisa se sobreentiende. Todo lo que genera en ella, jamás fue arte ya que degenera.
    Tienes toda la razón y, a veces, la soledad bien llevada es mejor que contaminada. Él era el rey de todo; en el medio acuoso se embargó la vida.
    Ahora tendrás contaminado todo el acuario.
    Menudo trabajo, aunque aquí el fin lo justifica.
    Breves saludos.
    Acied ogol sucima…

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  2. Dani, la teoría habla de cuarentenas. Ya te lo habrán dicho.
    En dos partes. A la una; un acuario, por experiencia propia, es algo precioso. (Buzos, undimientos a parte)
    Pero el mercadeo con la vida animal, es tan cuestionable/vergonzoso, que no se por donde cogerlo.
    Me uno a Beato.
    Soy paisano del creador de la actual tauromaquia, otros tiempos eran. Igual se reventaban la cabeza a garrotazos, por aquellos.
    Pero hoy, no hay cabida, no hay lugar.
    Nos horroriza lo segundo, pero se ensalza lo primero como arte. Cada vez es más forzada la poesía que lo nombra. Y espero que se estinga como una hoguera, cuando ya no quede nada para arder.
    Dani, piensa de todas formas, que posiblemente le deparaste (a Pampam) una vida más comfortable.
    Vaya consuelo, no?
    Joder, los bichos están mejor en el campo.
    Un saludo Dani y compañias.

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  3. Pero por qué murieron los peces? Lo confieso soy muy "pez" en este tema

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  4. Supuestamente fue por el "punto blanco" una enfermedad de hongos en la piel. Como bien dice Manolo lo suyo sería haber hecho una cuarentena en otra pecera (con tratamiento) antes de meterlos en el acuario definitivo. Aún así estos peces necesitan unos 40 litros por barba... era una superpoblación cantada para un acuario de 90 litros y con plantas.

    Manolo, sobre los toros habría que hablar largo y "tendido". El tema de que se "prensen" 50 vacas, 100 cerdos o 3000 gallinas vivos/as en un camión y este recorra la península sin una sola parada es bastante mas cruel.

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