martes, 3 de mayo de 2011

A sombra do Avó


Fue plantado hace 130 años en Chavín, por aquellas fechas el eucalipto era una especie exótica de rápido crecimiento y por tanto también rápidos beneficios.
Sin estudios de impacto medioambiental (con estudios hubiera sido lo mismo o peor) se empezó a plantar y estas plantaciones masivas acabarían con los montes gallegos tanto con su flora autóctona como con su fauna convirtiendo los hermosos bosques de esta tierra en una copia australiana burda y sin koalas.
A sus pies solo logran crecer helechos ya que sus hojas poseen una especie de funguicida que "quema" todo cuanto toca. Sumado a la gran cantidad de agua que estos necesitan, destrozan y matan tanto la tierra, que queda estéril durante unos 50 años (siendo optimistas) como los árboles vecinos que acaban por secarse debido a  la lucha continua por la humedad y nutrientes.
En mi época ecoligista- tocapelotas me dediqué a reventar unos cuantos partiendo sus troncos. Era inútil, al volver a los pocos meses, de su tronco roto habían vuelto a brotar 5 retoños.
Esta Semana Santa me he ido a Chavín, a visitar esta mole de 65 metros el Avó (abuelo) de todos los eucaliptos, uno de los árboles mas grandes de Europa, y que tanta publicidad se le ha dado haciendo de este soto un lugar de visita obligado para cualquier turista. Mientras a pocos kilómetros se siguen talando árboles centenarios para construir algún edificio o para dar paso a otra carretera de subcontratas que no finalizará hasta el 2050 cuando ya no quede ni petróleo.

En fin todo este rollo es para decir que he visto a O Avó muy enfermo, aunque haya resistido la furia del Klaus... 


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