sábado, 23 de agosto de 2014

más negro que el sobaco de un grillo


es la premisa de cualquier amante de los cielos nocturnos... una utopía para los peninsulares.

    Tomándome al pié de la letra el dicho, decidí afrontar el reto: nada más y nada menos que fotografiar el sobaco de un grillo bajo un cielo de verano. 
     Llevaba tiempo con la idea pero como no soy amigo de congelar bichos para fotografiarles sus intimidades, a la dificultad había que sumarle este añadido... VIVOS corren bastante! y por supuesto salen más favorecidos en las fotos.

     Me topé con uno a la vera de un embalse y no lo dudé ni un instante. Hubo que esperar para iluminarlo a que se recuperara del susto al oír el obturador... se aproximó tanto al objetivo que, con sus antenas rozaba el cristal, el desenfoque es más que evidente. 
      Luego se escapó y es por eso que no pude conseguir un mejor perfil del sobaco, aunque es de imaginar la oscuridad casi infinita (mag. 18 ó así). Difícil de registrar información, incluso para los mejores sensores DSLR.

Como curiosidad decir que esa bonita parte del cielo que tanto nos gusta, cuenta con una estrella impostora ¿?

jueves, 21 de agosto de 2014

la rana que me salió sapo


      Paseaba con miedo de que me volviera a picar una Araña Lobo, que me dejó la mano como un pan, cuando vi brillar algo a lo lejos y no era una lata de Red Bull...

-Buenas noches señora Rana... ¿le importaría dar un saltito hacia atrás para que la composición me quedase más equilibrada?
-¿Qué has fumado perroflauta?¿No ves que soy un sapo? ¡muévete tu! yo ya hago bastante con estar quieto -me respondió de muy malas formas.
-perdone, no he querido ofenderle- respondí mientras desmontaba la cámara del trípode para acomodarla sobre aquel suave lecho de cantos rodados. 

le haría alguna más, incluso en vertical, pero la muy desgraciada empezó a cerrar los ojos.
-Muchas gracias y hasta luego señora rana...
-Ojalá te quedes sin baterías, cabrón. 
Y así fue.

lunes, 18 de agosto de 2014

en el banco más bonito del mundo


llegué una tarde a Loiba para familiarizarme con el entorno, es algo que siempre se debería hacer. En este lugar los acantilados no tienen valla de protección y si se pretende andar por allí una noche sin Luna, toda precaución es poca.
       Las Rías Altas son así, caídas sin retorno con unas mareas traicioneras. 
       A mi me gusta pensar que esta costa gallega es la fisura por donde un día se separó Irlanda y Reino Unido, es posible que un buen hacedor de puzzles encuentre como encajarlas. Incluso un buen hacedor de letras pueda decirme si O´Brian tiene algo que ver con O´Barqueiro, O´Reilly con O´Ortegal u O´Connor con O´Picón. Son ese tipo de misterios que quizás sirvan para preparar una tesis a algún antropólogo corto en imaginación pero de sabiduría desbordante.
O´Picón- al fondo Cabo O´ Ortegal
     A praia de O´Picón está bañada por el Océano Atlántico. Es Estaca de Bares quien traza la línea de separación con el Mar Cantábrico, aunque yo nunca he notado diferencia. Un océano que junto a su aliado Eolo se han encargado de agujerear (en unos casos) y afilar (en otros) estas formaciones rocosas,  que aunque bellas y caprichosas no dejan de ser aguijones mortales de marineros. Me sigue inquietando cómo se puede sentir tanto amor por algo que se ha llevado tantas vidas.

     Tardaría en volver. Las nubes casi no dieron tregua.
O´penedo de O´Galo (firma sobre boñiga ecuestre)
      Pero un día (de noche), sentado sobre otro banco en lo alto de O´Penedo do Galo vi como se ocultaba la Luna y ,aunque tarde, quise aprovechar la oscuridad clara de nubes y hasta allí me fui. 

        Las altas horas para la Vía Láctea y la luz de Ortigueira romperían un poco el hechizo, pero solo un poco. La luces de Cariño (con cariño)y el potente foco de una tarrafa faenando recortarían mi oronda silueta. Otras se encargaron de crear junto a mercantes más lejanos una nueva constelación en el horizonte, justo debajo de la Osa Mayor. 
         No hubo cabida para la Estrella Polar, porque esto ya es el Norte y como buen Norte, el cielo no tardaría en emborronarse. Pero ya daba igual... había conseguido mi selfie en el banco más bonito del mundo.

(Gracias Joan)

lunes, 21 de julio de 2014

Una ISS lejana


Aquí la foto más lejana que he hecho hasta la fecha de la ISS (Estación Espacial Internacional). Una secuencia de 15 fotos apiladas donde se aprecia su trayectoria de derecha a izquierda.

1580 km que para hacernos una idea, salvando la atmósfera y curvatura terrestre, sería como haber fotografiado el estadio de fútbol del Nápoles desde Madrid.
Queda lejos de cojones y mucho más para alguien que odia el fútbol.

Normalmente busco tránsitos más cercanos, no superiores a los 700 km, ya que a partir de esa distancia es muy difícil sacar detalle. La ISS actualmente orbita a una distancia  entre 413,2 y 420,5 kiómetros sobre el nivel del mar, así que para poder conseguir un tránsito (solar o lunar) cercano es necesario que este suceda lo más próximo al cenit. A medida que vayamos bajando el telescopio de esos 90 grados del cenit, la ISS (aunque siga orbitando a la misma altura) estará más alejada de nuestro lugar de observación.  Y este alejamiento se irá incrementando cuanto más próxima al horizonte se encuentre.

En este caso, la Luna se encontraba a tan solo 9º sobre el horizonte y es por este motivo la enorme distancia (su pequeño tamaño). Así como la pobre calidad de imagen debido a que también se incrementa la cantidad de atmósfera que los fotones deben atravesar.
Por otro lado utilizando otro tránsito lunar reciente, he hecho una comparativa tanto de la lejanía de la Luna como de la ISS. Superponiendo las dos fotografías realizadas con los mismos aumentos, podemos observar tanto la variación del tamaño lunar, como de la ISS según sus distancias. 

viernes, 18 de julio de 2014

La Gata de Madrid


    Estaba trabajando con el ordenador en plena oscuridad y a altas horas de la madrugada cuando oí como el estor de la ventana abierta se movía dando un golpe seco.
Me levanté y fui a mirar. 
Ha debido de ser la brisa, me dije, es de agradecer con este buen tiempo (CALOR INSOPORTABLE). Las chicas dormían y la oveja que nos vendieron como perro también. Así que volví al estudio a continuar peleándome con el nuevo sistema operativo de MAC.

    No pasarían más de 20 minutos cuando volví a oír otro extraño ruido; alguien se ha levantado¿?... pero no,  todos dormitaban a pierna suelta y la oveja que nos vendieron como perro refrescaba sus pelotas sobre el suelo de terrazo del armario como es habitual.

     Ya con el tercer sonido extraño, me dispuse a escanear la casa, escoba en mano. Mi paranoia era que las cucarachas de este año, hubieran mutado de tal forma que su peso se multiplicara por diez. Por un momento temí por la vida de mi familia y la mía propia.
     Encendí la luz del estudio, taller, garaje, cueva... y en una secuencia que me recordó mucho a Alien (el octavo pasajero), algo se cruzó rápidamente en mi camino. Pero nada más lejos... mi tipito en calzoncillos con una escoba, no se asemeja en nada al de la teniente Ripley (Sigourney Weaver) en braguitas y con un lanza llamas. Y lo que debería ser un Alien asqueroso, era un lindo gatito... bueno, gatita.

    Mi primera reacción fue la de vestirme, pero no por pudor ante la gata si no para abrir la puerta de la calle y echarla. Pero al ver su raza tan exótica y lo dócil que se volvió en el momento de cogerla, me di cuenta de que aquel minino se había escapado de alguna casa. Decidí esperar al día siguiente y ver lo que hacíamos para buscar a sus dueños.

     Por la mañana después de la eufórica presentación familiar, sobre todo con la oveja que nos vendieron como perro, salimos a preguntar por el vecindario sin resultados concluyentes. 
Al medio día decidimos acercarnos al veterinario para ver si el animal tenía chip... pero nada. Aprovechamos para comprarle algo de pienso, ya que nuestro ofrecimiento de sardinillas Hacendado no pareció gustarle en absoluto... se le veía muy fina y no es para menos... su raza Snowshoes es tan selecta que ni los propios licenciados de veterinaria la conocían.

     Ya a la tarde y después de consultar con todos los amantes de los animales de la zona, decidimos colocar carteles. Diseñé algo sencillo y directo, en formato A5 apaisado:
 Encontrado gato 
raza SnowShoes
Nº teléfono. 

     Para la tipografía elegí una Arial Black para el enunciado y Arial regular para el Nº de teléfono. Algo muy minimalista pero con mucha más clase que otro cartel, también colocado por el barrio, de un "loro perdido de cabeza roja y cola gris" en una horrible "Apple Chancery" y en cursiva.  Y es que aunque los momentos sean tan dramáticos, nunca deberíamos perder la compostura y menos el estilo.

     Habían pasado unas 24 horas y yo había congeniado a la perfección con aquella gata sintética, su horario era nocturno y quizás por eso me había elegido a mi. Se afilaba las uñas con sutileza en el respaldo del sofá IKEA y cuando me ponía a trabajar andaba cual duende entre teclados, ordenadores y material fotográfico. Tenía ya su lugar predilecto en mi taller... entre los cascos de moto y en todo lo alto. 
     Cuando empezábamos a dar por sentado que aquello era uno de tantos abandonos veraniegos, recibí una llamada muy certera en la descripción y momento de la desaparición, así como en la alegría de los interlocutores al confirmárselo.
     Para asegurarme les pedí que, antes de entregarles la gata, me tendrían que mostrar una foto de la misma. Algo muy simple y más efectivo que si fuésemos nosotros los que divulgásemos la foto... 
...y su dueño apareció a los pocos minutos por la puerta; Sofocado y con la mirada perdida me mostró en su móvil a la gatita, la misma que no le hizo ni puto caso en el momento que se la entregué en sus brazos.

     Aunque no lo reconocí, tuve un ligero nudito de garganta. Y es que siempre he tenido debilidad por las gatas de Madrid, por su belleza, sutileza e independencia... y ella también lo sabe. 

miércoles, 16 de julio de 2014

El tamaño aparente de la Luna


Lejos de querer crear imágenes engañosas, el tipo de fotografía que realizo suele ser muy fiel a los cielos que me encuentro. Sin procesados especiales y partiendo el 99% de las veces de una única fotografía.

Aunque suelo trabajar mucho las panorámicas de gran campo, en ocasiones también me gusta jugar con las perspectivas que te ofrece un telescopio y sus grandes aumentos, ya que esto me permite obtener fotografías que sorprenden al espectador y que a veces incitan a pensar que se trata de un fotomontaje incluso a los más doctos en la materia. Por otro lado el mostrar Efemérides Astronómicas enmarcadas por un paisaje terrestre creo que acercan mucho más al espectador al maravilloso mundo de la Astronomía, mi búsqueda de este tipo de imágenes solo tiene un afán de divulgación (dentro de mis escasos conocimientos) intentando no descuidar la belleza de la fotografía en sí. Mostrar a la gente que no es necesario tener un observatorio profesional o viajar a Atakama o Canarias para disfrutar de un cielo estrellado y que cualquiera de estos amaneceres de Luna se pueden disfrutar desde cualquier lugar.

Esta Luna llena puede conducir a engaño por la sencilla razón de la gran distancia a la que me encontraba de las 4 torres de Madrid; estaba muy cerca del Escorial, en la ladera del Monte Abantos. Unos 40 km en linea recta que ya hacen difícil distinguir las torres a simple vista, pero que con la ayuda del telescopio me acercarían mucho más a ellas. La Luna aunque se vea más grande, seguirá  manteniendo el mismo tamaño que si recortamos una foto con "óptica normal". No es que sea más grande, si no que son las 4 torres las que se ven más pequeñas al encontrarme tan lejos de ellas. Este juego de perspectiva según la distancia a la que se encuentre el horizonte es lo que engaña a nuestro cerebro haciéndonos creer que la Luna es más grande cuanto más cercana al horizonte se encuentra y más aún si este horizonte  posee algún elemento que nos de una escala humana como puede ser un elemento arquitectónico en este caso.
A continuación coloco algunos ejemplos del incremento del tamaño de la Luna según la distancia a la que se fotografíen las 4 torres de Madrid. En definitiva no deja de ser un recorte de nuestro campo visual según a la distancia que nos encontremos.

Agradecer la confianza y atención que el Planetario de Madrid ha depositado en mi y mi trabajo y eximirlos de cualquier responsabilidad que haya creado alguna confusión con mi fotografía.






miércoles, 2 de julio de 2014

Los montes de Viveiro


   Es una zona difícil en cuanto a climatología, pero eso es lo que hace especial a cualquier paisaje... esa gama de verdes hay que pagarla de alguna forma y aquí el cheque al portador se traduce en ser uno de los lugares más lluviosos de la península.

   Engancha perderse por estos montes frondosos en su mayoría plantados con árboles extraterrestres, saturados de humedad y siempre con la incertidumbre de si el cielo se nublará o tardará mucho en hacerlo. Aveces son claros que tan solo duran unos minutos y eso echa por tierra cualquier proyecto preconcebido. Otras, las que menos, el cielo se abre solo para ti y te obliga a cambiar los planes en el último momento sin tener nada claro. Es divertido porque nunca logras lo que andas buscando pero en ocasiones lo que consigues supera tus expectativas. Una especie de fotografía colateral que te obliga a repetir los mismos lugares porque siempre son diferentes y lo que ayer era una roca, hoy es un manto de musgo. Y donde había una corredoira hoy no se atreve ni a pasar el jabalí. Y allí donde ayer podías colocar el trípode, hoy te cubren los toxos e xetas hasta el alma ... todo está vivo y de noche se ve mejor.




    Seguiré, siempre que me sea posible, dejándome engullir por estos montes oscuros y observado por los ojos brillantes del raposo para que saque sus propias conclusiones. Que el movimiento burlón del corzo no me deje enfocar su cornamenta entre matojos. Continuaré pateando los senderos aún a riesgo de toparme con aquella Santa Compaña buscando un sustituto portador de su farolillo. Antes de que más farolas me roben la noche y otros muchos "faroles ecológicos" con forma de ventilador me roben estos montes.