jueves, 27 de agosto de 2015

verano azul

una vez más las nubes se han encargado de reventarme muchos de los planes que llevaba…muchos.

         A Mariña es un eterno episodio final de Verano Azul, un final de verano continuo con banda sonora del cansino y plagiador Dúo Dinámico resonando en tu cabeza.  Con la salvedad que el bañador fardapollas del padre de Javi, es sustituido por pantalón de pana y chaqueta de lana. Aquí el Chanquete no muere por no dar la talla y si lo hace, la Xunta te mete un puro que te cagas… excepto si eres de Madrid que puedes ser todo lo furtivo que quieras hasta niveles rodrigorratorianos.

         Julia emigró allá por los 80 (ahora expone en el MoMA)y Pancho se dedica a las reformas, ahora tiene un tabique nasal de pladur.
          Tito quedó tercero en el ironman de Haway, Quique abrió una sauna en Chueca y Piraña denunció a Corporación Dermoestética por el balón que le pusieron que ahora no se lo quieren sacar.
           Bea se casó con un concejal de urbanismo al que imputaron en no se que movida y el bueno de Javi perdió la herencia en unas preferentes.
           Quizás la más lumbreras fue Desi, que se sacó tres carreras, 4 idiomas y un master de universo para acabar currando media jornada en un todo cien regentado por chinos de Asia… y es que la vida es amargamente puta, pero cerca del mar siempre se hace más salada.

domingo, 23 de agosto de 2015

santus eucalyptus

el eucalipto siempre me ha desconcertado.
Una historia de amor odio como cantada por Mecano. 
       Ya comentaba una vez que la avaricia galaica llevó, hace unos años, a destrozar por completo gran parte de estos hermosos montes con ingentes plantaciones de este foráneo australiano que con su apetito insaciable de agua sumado a su hoja bactericida ha dejado nuestra tierra estéril. Un caballo de Atila que plantó Atilano y allí ya no crece ni la hierba, solo toxos e felgos. Aunque la verdadera culpa no fue de Atilano sino de los koalas que permitieron este crimen sin un estudio de impacto medioambiental, para  acabar alimentándose de sus hojas de celulosa con el papel moneda que produce. 

          Por otro lado este árbol antípoda antipodas, tiene cierto aquel; sus vahos al hervirlo te desatascan el trancazo y por la noche las hojas de los más jóvenes sumadas al rocío, ¡son reflectántes!. 
          Quien haya conducido por estos montes a altas horas con las largas puestas, sabrá de lo que hablo y no es que haya nevado ni hubiera escarcha en pleno agosto.
           Siempre he creído que esto era debido a un fenómeno similar a las señales y pinturas reflectántes, pero según Les Cowley de Optics Picture of the Day (OPOD) www.atoptics.co.uk/opod.htm  al que le he enviado estas fotos, se trata de fenómeno conocido como Heiligenschein (Corona o Halo de Santo).

           El aceite y pelillos que tienen las hojas jóvenes (hoja redonda, árbol menor a dos años) de eucalipto, hace que el rocío quede atrapado y ligeramente suspendido en pequeñas gotitas sobre éstas. Las gotitas actúan a modo de lente concentrando la luz de mi linterna sobre la superficie de la hoja y esa luz vuelve de retorno a través de la gota pero más amplificada.  La luz que se dispersa y no vuelve a través de la gota, es la que forma el heiligenschein o corona de santo; una especie de halo que se observa mejor cuanta más luz proyectamos, como en el eucalipto de primer plano de esta foto.

viernes, 21 de agosto de 2015

Cuando cierro los ojos, lo sigo viendo

   Fue en Madrid, ya de vuelta… era rayo pero para nada vallecano.

      Cayó muy cercano a Moncloa, qué cabrón… qué pena que no fuera de día, aunque se hizo.
Su cuerpo dejó un ronsel de chispitas como residuos de pólvora o piedra gorda de chisqueiro y su trueno, atronador, atronó toda la capital del trono…este no era un juego.
      Cuando cierro los ojos, lo sigo viendo… un rayo retenido en mi retina como en aquellas películas que usábamos los abuelos y teníamos que ahorrar para poder revelar. Cierro los ojos y lo sigo viendo cual diapositiva proyectada en una habitación oscura. Como el residuo de un flash a oscuras o el fogonazo electrógeno de un soldador sin máscara.

     Luego sumé 10 capturas, de un transcurso de 30 minutos y la cosa quedó así.


traigo bastantes aventuras de Galicia y alguna que otra foto, otro día contaré algo de eso y otro poco de aquello.

martes, 4 de agosto de 2015

el astrofotógrafo del visillo

distinguía gente a través del telescopio pero no pude precisar en aquel momento de cuantas personas se trataba. Al ver las primeras pruebas de enfoque me di cuenta que eran dos, y por ciertas poses y formas de actuar uno era un chico y otra una chica. Quizás me equivoque.
Podrían ser amantes furtivos, se les veía jóvenes y con brío. Aunque dudo mucho que dos amantes furtivos decidieran verse en una capilla para hacerse selfis autorretratos sin un triste magreo. Sí, llegué a percibir cierta timidez entre ellos y, quizás me equivoque,  seguro que no llevan mucho juntos. A ella se la ve recatada con su pelo recogido en un moño y el muy varonil en sus poses macho alfa y con ganas de cepillarle el moño…
quizás me equivoque.

Podrían haberse conocido esa misma noche y el le propusiera subir al mirador, con muy pocas luces (uno de los focos está fundido), y luego no se decidió a cortar el bacalao por todo el tomate… algo muy recurrente por parte de ella y el muy corto, de pantalón, solo se le ocurre apaciguar su hombría haciéndose selfuie s   autorretratos para enviarle a los colegas diciendo que ha pillado cacho… quizás me equivoque

Podrían ser matrimonio y que no estuvieran bien avenidos, pero al estar de vacaciones tendrían que hacer de tripas corazón subiendo selfies-autorretratos con cara contenta para mostrar en el facebook lo felices que son. Es posible que el, a pesar de su pose metrosexual lleve en su interior a una reinona con ganas de hacerse un moño y ella lo pillara en el baño pintándose los labios con carmín mientras bailaba "it´s raining men" con sus zapatos de tacón, algo muy recurrente… quizás me equivoque. 

No sé… yo, de una u otra forma, percibí cierta complicidad, quizás amor o quizás me equivoque.


Lo de la Luna por detrás, solo es para disimular mi voyerismo de visillo telescópico y ese puñetero afán, tan spanish y mucho más galleguish, de querer conocer para criticar la vida del vecino cuando nuestras miserias siempre son mucho peores.

viernes, 31 de julio de 2015

vagalumes (luciérnagas)

llevaba tiempo desde un accidental encontronazo queriendo fotografiar este espectáculo que pronto, como todos los pequeños espectáculos, acabará por perderse al recaer sobre ello algún desvergonzado impuesto energético.
Inquietantes vermes luminosos que, como diminutos led de cargador, alumbran sin conexión a la red en las sombras nocturnas de zarzales y matojos rocieros, con un parpadeo pausado y gradual. Una tenue luz verde, amorosa en las hembras y defensiva en las larvas (y larvos), que desaparece al brillo de nuestra linterna.Tan débil, que recuerda a las añejas puntas de aguja o puntos de hora fluorescente del viejo despertador analógico en la oscuridad del dormitorio. 
Pequeños gusiluz de apenas un par de centímetros de longitud, que junto a los luciérnagos* voladores y hadas (y hados); los ogros (y ogras), encierran en frascos de espárragos con agujeros en su tapa, para usar como  lámparas de escritorio.

Se me había olvidado lo fascinante que resulta acercarte a estos micro paisajes. Solo hay que transformarse en caracol (no caracola) arrastrándose de cúbito prono, liberar la cámara del trípode y colocarla "a pelo" sobre paja y hojarasca del bosque con un enfoque próximo, una sensibilidad extratosférica y silencio a infinito. Hermosas e improvisadas perspectivas que involuntariamente solemos aplastar con botas, trípodes y mochilas en nuestras sesiones nocturnas, sin percatarnos de su belleza ni de las batallas de vida, amor o muerte que allí se fraguan cada noche.
Cuando veo estas cosas junto con el festival de Eurovisión  …me emociono, pero sin llegar a llorar del todo.


*luciérnaga macho

lunes, 13 de julio de 2015

ya!

llega un momento que dices: 
–ya!… ésta es

       Es seguro que se podría hacer algo mejor, pero no he podido no he sabido. Aunque la foto se aproxima mucho a lo que habías dibujado en tu cabeza, te queda esa duda interna de si el procesado es el más idóneo, seguro que no. Pero siempre con la certeza de que lo que aparece, estaba allí, en ese justo momento.

        Tu biorritmo, a punto de "gripar" baja de revoluciones. Como si acabaras de explotarte un gigantesco punto negro de tu cara o como se te queda el cuerpo con el desmesurado desalojo de un banquete de boda al día siguiente, fuere por donde fuere.
        Te enciendes un pitillo, te tomas un café y empiezas de nuevo a fotografiar, pero esta vez sin más pretensiones que las de disfrutar y seguir aprendiendo de la noche y su cielo… ¡qué cielo! 

        La búsqueda  de estos tres viajes a los Montes de Cabañeros estuvo bien y he rellenado archivo con alguna de esas fotos colaterales que suelen ganar intensidad con el paso del tiempo. No necesariamente por su calidad, sino por su poder refrescante del recuerdo. Cada una de ellas no deja de ser un nudo en la corbata o cambio de mano de la alianza, un pequeño piquito en un encefalograma plano que solo el fotógrafo conoce y puede disfrutar fototransportándose.  Eso mola, porque es lo único que nadie te puede robar, plagiar o vender a tus espaldas.






miércoles, 1 de julio de 2015

fotografiando una orgía

      Estaba nervioso. 
      Nunca había fotografiado nada parecido salvo alguna boda o comunión.

      No dejaba de preguntarme si estaría a la altura para captar a oscuras aquella bacanal de crucianas grabada en roca, porque uno no es de piedra… Aquel rastro de seres deslizándose entrelazados sin ningún pudor, una Capilla Sixtina de sexo animal pero esculpida de forma natural hace algún tiempo.

      Ya llovió desde entonces… y aunque algunos seguimos teniendo un cuerpo trilobites, el deseo carnal sigue ahí por más que se intente cubrir con sotana, burka o braghettone. Sin el, no habríamos alcanzado estas míseras cumbres, ni tampoco podríamos presumir de nuestra hermosa y deconvolucionada evolución.

      Sin sexo no habría séptimo, aunque nos digan que es sucio y pecaminoso, todos, absolutamente todos, venimos de el… excepto la oveja Dolly y Eduard Punset, este último fermentó de un trozo de masa madre del pan Bimbo.


     Otro día cuento como fue la cosa… como siempre, cuando consiga la foto que quiero. Si han esperado 500 millones de años (mes arriba, mes abajo) no les importará mantener las posturas y composturas unos días más… y serán ya 1200 km para otra dichosa foto.