miércoles, 22 de marzo de 2017

CaMaleta y puerta


Como un viajero en el tiempo desfasado, sigo guardando recuerdos del futuro en mi CaMaleta estenopeica. Quién le iba a decir a estas cuatro tablas,  que décadas después reposarían en las calles y rotondas más transitadas de Madrid, a la caza pausada de fotones de luz. No deja de ser un ejercicio que siempre sorprende a propios y a extraños. Las miradas de incredulidad y preguntas curiosas, siempre van ligadas a cualquier sesión, por lo que procuro elegir las horas del día menos concurridas pero donde la luz sea la más apropiada; una utopía en la Ciudad de Villa y Corte.  


No sé muy bien porqué, la forma más básica para registrar una imagen siempre te aporta cosas nuevas y resulta irónico que estas fotos con cierto aire onírico, incluso atemporal provocado por la suavidad de enfoque, viñeteado y la larga exposición, te devuelvan a la realidad o al menos te la recuerden. En una época de 300 puntos de enfoque y obturaciones mil en ráfaga, salir con una sola foto en "la tarjeta" te hace saborearlo todo más intensamente. Una buena forma para despertar ciertos sentidos adormecidos por el hipnotismo digital y los automatismos. 
CaMaleta en acción

domingo, 5 de marzo de 2017

la Luna llena y la Semana Santa

La de cosas que te encuentras en los disco duros ya olvidados.
Esto pretendía ser un cartel de Semana Santa para un concurso con el que no tuve mucha suerte.
Esas constelaciones inventadas, con el paso de los años cantan mucho y, claramente, esa Luna "pegada"… no hay excusa de doble exposición que la salve. 
Es lo bueno de la pintura, que puedes olvidarte de ser fotógrafo, de las altas luces, hiperfocales, ruido a ISO alto y un largo etc.
La pintura puede cubrir mis carencias como fotógrafo, básicamente como utilizan muchos el Photoshop pero manchándote las manos. Aunque nunca estoy contento con lo que pinto ––mucho menos con una retrospectiva de 7 años–– esta aerografía me viene de perlas para representar el protagonismo que tiene la Astronomía en muchas de nuestras celebraciones del calendario. Algo que las antiguas tradiciones religiosas en un claro afán por maquillar celebraciones paganas, diluyeron por completo hasta nuestros días, haciéndonos olvidar la importancia y belleza que tiene mirar también al cielo, fuera de las iglesias. 


En este caso, la primera Luna llena después del 21 de marzo (equinoccio de primavera en el hemisferio norte) señala el domingo siguiente como Domingo de Resurrección, dando fecha a la Semana Santa y, a su vez, a otras celebraciones del cristianismo. 

lunes, 27 de febrero de 2017

proyecto Besta, cámara de Gran Formato

colocando una lámina de papel vegetal, he vuelto a hacer unas fotografías con mi cámara Besta, que así se llamará; por lo de bestia (que es uno) y no por el asteroide  (aunque un poco de esto último también cuando es con V). 

La proyección de la imagen sobre grano fino de este papel, suaviza mucho más la imagen que sobre el plástico lijado, acercándose mucho al acabado final que espero conseguir al utilizar papel fotográfico como negativo. 
Brutal es la limitada profundidad de campo, donde un suspiro del/la modelo, es pérdida de enfoque asegurada. 

La evidente deformación sigue ahí y creo que será difícil de evitar si me quiero ir a un formato tan grande, aunque seguimos experimentando con las ópticas que tengo, quitando un poco de aquí y colocando un algo de allá. Tengo claro que acoplar una de esas carísimas lentes de gran formato, sería echar por tierra la intención de este proyecto recycling.

miércoles, 22 de febrero de 2017

la cagalera de mi perro, una explosión primaveral


Sí, está mal. Y no se trata de nerviosismo por que vaya a exponer su obra en ARCO
Ha tenido que ser algo que ha comido, pero es difícil adivinar qué por la gran variedad de su dieta. No creo que fuera nada en mal estado, ya que el muy sibarita no come sobras; tiene que ser fresco del día y sin recalentar; siendo así le vale casi todo. Y claro es un pozo sin fondo, un agujero negro que lo único que hace es engullir materia y ahora toca sacarlo cada cero coma, para que su horizonte de sucesos no reconfigure la geometría de nuestra alfombra persa de Suecia.

Entre paseo y paseo, he descubierto que la primavera empieza a hacer acto de presencia y mientras espero que el can haga de vientre, veo pequeños detalles de vida que casi pasan desapercibidos alrededor de un pequeño almendro. Resulta increíble que en tan solo unos metros cuadrados de verde en la ciudad, ocurran tantas cosas.
una abubilla que pensé que estaba herida, pero no. Quieta, inmóvil a lo maniqui challenge, creo estaba convencida de que su camuflaje la hacía invisible y me aproveché de su confianza.

flores del pequeño almendro
visitadas una y otra vez por zánganos insaciables
y al acecho de tan dulce manjar zancudo, un joven petirrojo se esconde.

Mirlo en cortejo. O eso creo con la mirla

jilgueros en bandada a falta de gorriones ¿dónde están?

en fin… que bien pudiera ser el trabajo de algún safari, en un país lejano, de varios meses de hidden ––por aquello de encarecer el producto–– pero no, todo ello sucedía en el pequeño parque de enfrente, mientras mi pobre mascota seguía purgando a rienda suelta.

domingo, 19 de febrero de 2017

Construcción de una cámara de Gran Formato II

después de más de un año de aquel fatídico encontronazo con el germen del Gran Formato, he sacado a delante mi primer prototipo serio. 
Un año de estudios intercalados dan para mucho, pero la construcción física de una cámara hacen comprender toda esa teoría en un par de días. Y es que si algo tiene de bueno la ignorancia, es la valentía que suele traer implícita; las hostias que te metes con el aprendizaje empírico, suelen quedar mejor registradas que horas de estudio sobre papel y pixel. Sobre todo para un cerebro tan castigado como el mío.
fuelle: una caja de cartón plegada y pintada con mucho amor.
estructura: restos de una cama tipo palé de Ikea y bastidores varios.
tren de enfoque y base: rieles de una mesa plegable (las redondas de toda la vida) 
pantalla de enfoque: Polimetilmetacrilato… plástico lijado
todo ello conseguido en los contenedores de basura más selectos
… más unos tornillos, pintura negra y algo de cinta americana nacional, han logrado este punto de partida sobre el que empezar a trabajar.
Me he ido a un respaldo (sensor) de 51x51 cm o 20x20 pulgadas, otro alarde de ambición del ignorante que no tiene lentes para ello.
Se hace muy extraño cambiar el chip y que de repente, una lente de 450mm se convierta en un ultra angular, un equivalente a 14mm en formato de 35.
Quedan por solventar muchos problemas pero, como ya he dicho, ya tengo un punto del que partir.

Como primeras muestras, unos retratos que para nada hacen justicia a la bella y paciente modelo. Un 700mm sigue siendo un angular que sigue deformando en cierto modo las facciones. El añadido de que las fotos son reproducciones directas de la pantalla de plástico lijado, acaban por ocultar la calidad de la imagen e impiden apreciar la escasa profundidad de campo; uno de los múltiples encantos que hacen este tipo de cámaras muy valoradas para el retrato. Por otro lado el aire pictórico que adquieren de esta forma las imágenes así fotografiadas, tiene su aquel.

jueves, 2 de febrero de 2017

Orión no lleva tirantes

El Puerto de Navacerrada ––y creo que me repito–– es de esos lugares donde si no te gusta su clima, tan solo has de esperar cinco minutos.
El problema es cuando su clima sí te gusta y pasan esos cinco minutos sin darte tiempo a extender el trípode. En invierno, este amor odio, se potencia con sus nevadas y has de aprovechar cada sesión sabiendo que puede ser la primera y última noche en blanco del año.
Eso, si vas con una idea preconcebida, pero lo mejor es ir abierto a todas la posibilidades, y aquí sí me repito.


En ocasiones, las máquinas de las pistas, te dan pistas al fabricar para ti nubes de hielo cubriendo Siete Picos y al mismísimo Orión hasta la cintura. La naturaleza te brinda su sombra e inclina los árboles para ocultar la desmesurada luz artificial, al mismo tiempo que la congelación bloquea los anillos de enfoque y diafragma, haciendo crujir el objetivo junto con tu cerebro repleto de absurdas ideas. Este tipo de situaciones límite para un montañero de pacotilla, molan. Porque, al borde de la hipotermia, te vuelves un autómata que solo tiene que acordarse de pulsar el obturador y en qué bolsillo de las tres capas de ropa ha metido las putas llaves del coche. De lo primero nunca me suelo olvidar…pero "sorna" con gusto, no pica. Bueno, un poco, pero solo al descongelarse.

...5 minutos después

lunes, 30 de enero de 2017

cantando tres ánades, madre



Por charco inmundo de la Rivera*, 
paseo, canto y río por el Madrid.
¿Charco inmundo? su boca, señora.
A espera de nutrias, ya vi algún martín.


Peces y aves empiezan a repoblar el río Manzanares a su paso por Madrid.
Esperemos que su caudal y flujo de vida,  también empiece a llevarse tantas ideas estancadas.