viernes, 15 de julio de 2016

Feliz en Guitiriz

        Siempre es un placer escapar de las ascuas del verano madrileño. Aunque en este caso haya sido por compromiso, fugazmente y en un estado muy alterado de conciencia.

       De logística casi nula, hacer planes más allá del día siguiente, es meterme en un follón seguro. Nada sale como habías pensado, toca improvisar, y lo que tenía que ser mi única preocupación ––dar una ponencia invitado por la Universidad de Santiago de Compostela–– pasa a un segundo plano. 
       Con una oratoria tan poco fluida,  aunque solo sea para explicar mi trabajo, no dejó de ser algo intimidatorio compartir "cartel" con personas tan ilustres e ilustradas. Entre otros, el ex-rector de la Universidad de Santiago de Compostela D. Juan José Casares.
D. Juan José Casares junto a mi padre

      Pero todo ha salido bien, la acogida que me han brindado los organizadores y miembros de la USC: 
––Roxelio Pérez (director), Francisco Javier López (secretario), Mª del Carmen Silva;
––Laura Vázquez;
––La Alcaldesa del Excmo. Concello de Guitiriz, Dª. Regina Polín.
D. F. Javier López, Dª Regina Polín, Dª. Mª del Carmen Silva y D. Roxelio Pérez

      Me han hecho sentir como en una reunión de amigos y a uno, quieras o no, le toca la fibra sensible recibir tantas muestras de cariño tanto por parte de los organizadores y ponentes, como por parte del público y alumnos que asistieron a la charla.
       Quien me conoce, sabe que mi tierra la llevo muy dentro y este reconocimiento en Guitiriz, ha significado mucho para mí. Tanto o más que un APOD de la NASA o colgar una de mis fotos en el Real Observatorio de Greenwich. 
      Después de sufrir viendo cómo en este último año me han cerrado tantas puertas para poder seguir desarrollando nuevos proyectos, sin tan siquiera recibir un triste agradecimiento por otros ya hechos tan promocionales para Galicia y creo que detonantes de repentinas "nuevas modas turistico-astronómicas" ––bienvenidas sean–– ésta ha sido una de esas palmaditas en la espalda que ayudan mucho en momentos profesionales tan "delicados". 

      Sí, ha sido el primer reconocimiento oficial en Galicia hacia mi trabajo altruista que, por lo que he podido comprobar, ha calado en mucha gente. 
Muchas gracias de todo corazón.

      No podía dejar escapar la ocasión, para ilustrar esta entrada con 3 fotos de hace un par de años (1978). Cuando mi padre Daniel Caxete actuaba en el Festival de Pardiñas mientras Manuel María, que aún no peinaba canas, firmaba sus libros a los allí presentes en el Concello de Guitiriz. No es de extrañar que me desviva por la terriña cuando has recibido una educación tan ligada a Galicia y su cultura.
Caxete,  Manuelche, Fajardo y Andrés

junto a mi prima, mi madre y mi tía en Guitiriz

martes, 5 de julio de 2016

Sensores calientes


Suena a porno, pero no lo es.

El calor del verano se deja sentir en los bordes del sensor, aún al borde fresco de las aguas. Algunos tendrían que acabar por vestirse de largo porque la brisa por momentos llegó a atravesar, tanto nuestros cuerpos como los reflejos del Escorpión junto a Saturno, que hubo que buscar en aguas menos profundas. Marte doblemente como (el) dios (que) manda y una Espiga desafiante que riela curva a poco de ponerse. 
–– Y tu, ¿No te pones nada?
–– Que cojones me voy a poner, querido amigo… déjame enfriar bien los codillos que pa cocido ya tendremos el de Madrid.

A sabiendas de estar bajo la humedad de aquel pantano, fue uno de esos cielos que no se olvidan, haciendo las noches de verano verdaderamente cortas.
––GRI GRI…GRI GRI
––No son grillos, es el palier o algo así.

––Huele a gasoil
––sigo con el Patex de José Luis.

CLICK!!!!!
––ni se te ocurra tocar las escobillas que si no veo, siempre estará la intuición.
CLOCK!!!!

––¿cuánto queda? ¿a cuánto vamos?
––te lo diré cuando lleguemos… la velocidad es siempre absurda pero constante.

––dale aire a esta rueda que está en llanta.
––¡Déjame vivir!!!!!!


Tengo que arreglar la ventanilla.

lunes, 4 de julio de 2016

el lado oculto de As Catedrais

       Se realizan miles de fotos cada año a estas expectaculares formaciones de a Praia das Catedrais, pero muy pocas de ellas son hechas desde "mar adentro"; nocturnas mar adentro, muchas menos; nocturnas y panorámicas mar adentro, no he visto ninguna; nocturnas, panorámicas mar adentro y con airglow… creo que es la primera. 
Joder!!!! me dio cosa llamar al Guinnes, más que nada, por los controles de alcoholemia que hay por la zona.

        El reto está en eso. Darle un giro a las cosas para verlo todo desde una perspectiva diferente, aunque en mi caso el cristal siempre sea el mismo. Esa es una de mis grande motivaciones: buscar el más difícil todavía. 

       Como no tengo parapente, dron, nin can que me ladre… toca  exprimir la "cabeciña" para meterme en un nuevo berenjenal  a cada  sesión. Aunque rara vez los resultados merecen la pena, la búsqueda de terrenos "inexplorados" es muy satisfactoria a la vez que tremendamente didáctica. 

        En esta ocasión, el disparo los disparos pudieron salir caros, y es que como alguna otra vez ya he comentado, esta playa tiene unas mareas traicioneras y la oscuridad lo complica todo aún más.

––¡Vámonos ya papá!
––Non, que ainda hai tempo…

la baja mar se me hizo realmente corta y, sin previo aviso, el oleaje alcanzó la segunda sección del trípode.

––¡¡¡¡Caguuuundiola!!!!!! 

    Aunque no fueron exactamente esas mis palabras, cuando vi a mi padre sumergirse hasta el pecho una vez acabada la panorámica de tan solo 8 fotografías. Las primeras 8, no fueron válidas por las nubes y un "inquietante linternista nocturno" que parecía hacer señales a través del arco de roca como si de una Stargate se tratara.

    Aunque ahora nos riamos los dos al recordarlo, en esos momentos temí por su físico y el mío. Cuando tuvimos la cosa controlada, empecé a temer por mi equipo; que era el único de los tres que no sabría llegar a nado a tierra. Por experiencia se que las réflex, tampoco flotan en la mar salada.

       La cosa quedó en un susto y unos resultados que he esperado hasta hoy para publicarlos, junto al lado más popular de la playa. Ambas panorámicas fueron hechas esa misma noche de luminescencia atmosférica. 



      Me temo que será difícil volver a plantearme otra sesión allí este verano.

sábado, 2 de julio de 2016

En otro lugar de La Mancha


De gigantes que iban de muy rojas para luego comulgar con las ruedas del molino.

Ciertamente todo muy quijotesco y esta conjunción de la estrella gigante roja Aldebarán sobre la Luna Cenicienta de esta mañana, daría para infinidad de chascarrillos muy en concordancia o consonancia con la actualidad.

Pero hoy no.

Porque  hoy ha sido otro de esos momentos que merecen la pena vivir. O simplemente vivir para momentos que, como este, merezcan la pena.
Quizás sea el propio momento quien te recuerda que estás vivo al amplificar de una forma inimaginable ese aquí y ahora con el que tanto rayan "los autoayuda".
Han sido solo unos segundos, pero los he intentado dilatar en mi tiempo todo lo que me ha sido posible.

deshazte de todo aquel que intente quitarte la pasión, porque es lo único que te llevarás puesto.

miércoles, 22 de junio de 2016

aprendiendo a desenfocar

Llevas media vida buscando la hiperfocal para cada uno de tus paisajes. En cada foto intentas arañar la máxima definición de tu sensor hiperpoblado de píxeles, haciéndole llegar el enfoque preciso a la vez que la luz cruza ese punto dulce de tu objetivo favorito.
Pero un buen día, te despiertas y alguien te muestra esa maravillosa cultura de "el desenfoque es bello".
Te odio Gonzalo Ezcurra, por haberme enganchado al bokeh que tan fuera de foco he tenido siempre. Deberían de prohibir que profesionales como tu, muestren todo el encanto de esos cristales obsoletos sin chip ni autoenfoque… algunos pegados con cinta adhesiva, ¡válgame dios!!!.
 Hacer fotografía con lentes de 100 años es una aberración que, a parte de la cromática, debería estar castigada o al menos tratar este tipo de trastorno de alguna forma.
Propongo hacer campaña recaudatoria para construir un centro donde nos internen a todos aquellos que amamos la fotografía porque sí, sin aditivos. Podríamos contagiarnos mutuamente de esta maravillosa locura por recuperar las lentes y luces del pasado que los "interesados" modismos del mercado, nos han querido hacer olvidar. 
Y mientras que no encuentre pueda pagarme uno de esos petzval de los que disfrutas, me las apañaré con mi 50mm y un diafragma de cartón para hacer prácticas, si la modelo me lo permite.

domingo, 5 de junio de 2016

las cadenas de los fantasmas libres

huía para transformar las luces en trazos continuos.
            Buscaba su convergencia a gran velocidad para alcanzar sus pensamientos más ligeros y desprenderse del pesado lastre de los malos, como meigas extirpadas a cada salto en las hogueras de San Juan sobre arena de playa.  

Dani Caxete

            En carretera, todo cobraba sentido, o lo que es lo mismo: todo dejaba de tenerlo. Sin llegar a caer, caer en trance era tan sencillo que, en ocasiones, se olvidaba regresar de aquella vibración astral embalsamada de frío y lluvia, con la mirada fija en un único punto de fuga durante cientos de kilómetros, incluso horas después de desmontarse. Sin saber si había llegado o todavía no había salido hasta el despertar resacoso de olores, dolores y el zumbido de oídos de la mañana siguiente. 


              Fue lo más parecido a esa mierda de libertad de la que presumen los fantasmas con cadenas, el problema es que no duraba mucho, como nunca dura mucho casi todo.

miércoles, 18 de mayo de 2016

como una ola (tránsito de Mercurio)

era hora punta y para ir en busca del tránsito de Mercurio sobre el Sol, había que cruzar Madrid e íbamos con el tiempo justo.
       Sabiamente, mi mujer, había tomado los mandos del coche. Ella, mejor que nadie, sabe que me irrito cuando me tocan el pito, y la conducción madrileña ––último maricón–– me enerva de tal forma que siempre acabo por perder los estribos; los estrobos; y aveces el propio tolete; llegando en ocasiones a abandonar la embarcación con el remo suelto a diestro y siniestro. Aunque me considero una persona tranquila, el tráfico denso de la capital me transforma. No solo porque ya no exísta cortesía en su conducción, es básicamente por la cantidad de cagaprisas al volante. Esos que te pitan en los semáforos cuando el muñequito de peatones ha pasado a rojo y tu no has salido con reprís quemando rueda, que encima se meten con mi madre arrastrando las jotas sin ser mañicos. 
        Soy muy pacífico, pero con mi madre no te metas porque te arrrrranco la cabeza!!!! …¡¡¡¡GGGGGIL Y POLLAS!!!!! QUE ERES UN GILIPOLLAS… SIII TUUU… PAYASO.
––EHHH!!!… que se ha puesto verde. 
––Papáaa… ese al que has insultado, es el padre de un compañero del cole…
––¡Vaya!… espero que no me haya conocido.

       La cosa fue que al llegar, mi idea no funcionó por las nubes y la falta de profundidad de campo que, increiblemete, a otros no parece afectar en sus telescopios consiguiendo fotos perfectamente nítidas desde los 10 metros ¿¿???. Aunque pude captar una meiga en el limbo mientras hablaba calé, entre efluvios de vino de crianza, con un aficionado. 

¡¡Qué estampa!!! 
       Allí, en medio de la carretera buscando el punto exacto mientras procuraba que el telescopio no se fuera al suelo. Entre dos coches, más los que pasaban por delante y toda la solanera, sumada a aquel aliento de brisa de vendimia en mi cogote; densa y profunda conversación espacio temporal. Así no hay quien enfoque ¡Me cago en mi estampa!!!!
       Pero como de toda experiencia siempre hay que sacar algo de provecho, me quedo con dos frases magistrales, que en su momento no pude asimilar por el propio nerviosismo de la foto:
1. Perdóname si molesto porque he bebido algo.
2. Para atravesar los confines del espacio, necesitaríamos surfear una ola en el tiempo


      La primera era obvia, hasta el alquitrán lo notó, pero la segunda me dejó seco… su puta madre (aunque me suena a apropiación indebida de Gravity)


      Y así,  compartiendo asiento trasero con el perro mientras tararareaba ese gran tema de Rocio Jurado, volvimos a casa. No sin antes fotografiar, sacando cabeza y cámara por la ventanilla, un unicornio con alas o un pegaso con cuerno en busca de un hermoso arco iris. Y es que, acostumbrado a la noche, a plena luz del día todo se vuelve muy extraño.