viernes, 31 de julio de 2015

vagalumes (luciérnagas)

llevaba tiempo desde un accidental encontronazo queriendo fotografiar este espectáculo que pronto, como todos los pequeños espectáculos, acabará por perderse al recaer sobre ello algún desvergonzado impuesto energético.
Inquietantes vermes luminosos que, como diminutos led de cargador, alumbran sin conexión a la red en las sombras nocturnas de zarzales y matojos rocieros, con un parpadeo pausado y gradual. Una tenue luz verde, amorosa en las hembras y defensiva en las larvas (y larvos), que desaparece al brillo de nuestra linterna.Tan débil, que recuerda a las añejas puntas de aguja o puntos de hora fluorescente del viejo despertador analógico en la oscuridad del dormitorio. 
Pequeños gusiluz de apenas un par de centímetros de longitud, que junto a los luciérnagos* voladores y hadas (y hados); los ogros (y ogras), encierran en frascos de espárragos con agujeros en su tapa, para usar como  lámparas de escritorio.

Se me había olvidado lo fascinante que resulta acercarte a estos micro paisajes. Solo hay que transformarse en caracol (no caracola) arrastrándose de cúbito prono, liberar la cámara del trípode y colocarla "a pelo" sobre paja y hojarasca del bosque con un enfoque próximo, una sensibilidad extratosférica y silencio a infinito. Hermosas e improvisadas perspectivas que involuntariamente solemos aplastar con botas, trípodes y mochilas en nuestras sesiones nocturnas, sin percatarnos de su belleza ni de las batallas de vida, amor o muerte que allí se fraguan cada noche.
Cuando veo estas cosas junto con el festival de Eurovisión  …me emociono, pero sin llegar a llorar del todo.


*luciérnaga macho

lunes, 13 de julio de 2015

ya!

llega un momento que dices: 
–ya!… ésta es

       Es seguro que se podría hacer algo mejor, pero no he podido no he sabido. Aunque la foto se aproxima mucho a lo que habías dibujado en tu cabeza, te queda esa duda interna de si el procesado es el más idóneo, seguro que no. Pero siempre con la certeza de que lo que aparece, estaba allí, en ese justo momento.

        Tu biorritmo, a punto de "gripar" baja de revoluciones. Como si acabaras de explotarte un gigantesco punto negro de tu cara o como se te queda el cuerpo con el desmesurado desalojo de un banquete de boda al día siguiente, fuere por donde fuere.
        Te enciendes un pitillo, te tomas un café y empiezas de nuevo a fotografiar, pero esta vez sin más pretensiones que las de disfrutar y seguir aprendiendo de la noche y su cielo… ¡qué cielo! 

        La búsqueda  de estos tres viajes a los Montes de Cabañeros estuvo bien y he rellenado archivo con alguna de esas fotos colaterales que suelen ganar intensidad con el paso del tiempo. No necesariamente por su calidad, sino por su poder refrescante del recuerdo. Cada una de ellas no deja de ser un nudo en la corbata o cambio de mano de la alianza, un pequeño piquito en un encefalograma plano que solo el fotógrafo conoce y puede disfrutar fototransportándose.  Eso mola, porque es lo único que nadie te puede robar, plagiar o vender a tus espaldas.






miércoles, 1 de julio de 2015

fotografiando una orgía

      Estaba nervioso. 
      Nunca había fotografiado nada parecido salvo alguna boda o comunión.

      No dejaba de preguntarme si estaría a la altura para captar a oscuras aquella bacanal de crucianas grabada en roca, porque uno no es de piedra… Aquel rastro de seres deslizándose entrelazados sin ningún pudor, una Capilla Sixtina de sexo animal pero esculpida de forma natural hace algún tiempo.

      Ya llovió desde entonces… y aunque algunos seguimos teniendo un cuerpo trilobites, el deseo carnal sigue ahí por más que se intente cubrir con sotana, burka o braghettone. Sin el, no habríamos alcanzado estas míseras cumbres, ni tampoco podríamos presumir de nuestra hermosa y deconvolucionada evolución.

      Sin sexo no habría séptimo, aunque nos digan que es sucio y pecaminoso, todos, absolutamente todos, venimos de el… excepto la oveja Dolly y Eduard Punset, este último fermentó de un trozo de masa madre del pan Bimbo.


     Otro día cuento como fue la cosa… como siempre, cuando consiga la foto que quiero. Si han esperado 500 millones de años (mes arriba, mes abajo) no les importará mantener las posturas y composturas unos días más… y serán ya 1200 km para otra dichosa foto.

lunes, 29 de junio de 2015

una fotografía viral

Nunca me había pasado… he sido el primer sorprendido por la repercusión que ha alcanzado en los diferentes medios la panorámica del banco de Loiba: El banco más bonito del mundo o el mejor banco del mundo. Pasar a los medios televisivos sin ser futbolista, político o haber volado un colegio por los aires, resulta muy difícil si no es pagando o siendo un hijo de folclórica.
       Lo bueno de este rollo viral es que una simple foto de un aficionado, que tiene que echar con cuentagotas el diesel a su coche para llegar al lugar, puede pasar a ser una campaña turística tan mediática como alguna de esas de más calidade pagadas con dinero público.
       Tiene que joder, pero… ¿hasta el punto de ignorar la noticia?… nunca lo había visto… o sí, pero esa sería otra "astrohistoria".
        Me lo he pasado en grande estos días viendo los telediarios y la noticia in crescendo sin contrastar, las nerviosas y recortadas entrevistas, los comentarios de la gente, las reprimendas de paisanos del país y sobre todo el silencio ensordecedor de tanto "colega" fotográfico y nocturno. 
        Me he partido la caja a sabiendas que no es gran cosa, solo una foto que pasó sin pena ni gloria hace un año y de repente, al aparecer en la tele, se convierte en un icono paisajístico gallego por el simple hecho de que la han mencionado fuera de nuestras fronteras… es triste, pero a la vez alegre porque esta vez me ha tocado a mi con mi tierra como protagonista.

        Pero lejos de empezar a morder y dar coces como un garañón, o vomitar las vergonzosas anécdotas de algún oportunista que nunca me dio la oportunidad… esta tarde, se la he dedicado a la limpieza del sensor de mi cámara. Quiero que esté completamente limpio y con las tarjetas resetadas para seguir trabajando, seguir fotografiando estos paisajes con o sin reconocimiento.


        Mi afición es hacer fotos y ésta se convierte en pasión cuando lo que fotografío es Galicia… el resto es un añadido.

martes, 16 de junio de 2015

viernes, 12 de junio de 2015

agua! y tormenta

después de la calma siempre llega alguna que otra tormenta…
pero ya no son lo que eran, al menos por aquí por los madriles. Recuerdo aquellas tan eléctricas que en una sola exposición de 30 segundos podías capturar hasta 3 rayos diferentes sin que cayese una sola gota de agua sobre tu equipo… AAyyyy ...hijo mío, tooooo esto antes era campo!!!!

Pero hay que hacer de tripas corazón, y si hay rayos, allí hay que estar por lo que pueda caer… y vaya si cayó!

Llevaba la cámara envuelta en plástico osmótico colgada al cuello, recambio de batería y el 70-300 en la mini mochila envuelta en una bolsa de basura y el trípode atado a una alforja de la moto.
De esa guisa llegué a toda velocidad al parque cercano del que soy asiduo, aparqué y eché candado. Cuando ya me dirigía apresurado con todos los cachivaches a lo alto del cerro, un coche en dirección contraria, aparcó a toda velocidad justo delante de mi moto.
Era la policía nacional:
-Buenas noches ¿todo bien?- me dijo uno todavía con el coche en marcha.
Salieron raudos, pero al ver mi reacción de indiferencia (no me dio por escapar ni insultarlos) y después de mostrarles la documentación (por fin tengo DNI) creo que se dieron cuenta de la metedura de pata. 
Perfectamente disculpable ya que luego descubriría que unos metros más arriba había un control policial de los gordos. Parar de la forma que lo hice justo antes y salir tan apresurado hacia la oscuridad del parque, pues se hacía realmente sospechoso. 
-¿Eres fotógrafo?- me dijo uno.
-Sí- afirmé mientras me fijaba en la linterna tan cojonuda que tenía su compañero.
-Todo correcto, gracias.

Y es que la policía no es tonta; Por el rastro de tus colillas, son capaces de saber de cuales fumas… excepto aquella vez en el parque de Aluche donde dejé a dos secretas sin secreto por la forma de humillarme delante de mi familia. Y es que en este país fumar liado y tener melena es sinónimo de maleante y fumeta o de perroflauta de Podemos y su cruzada judeomasónica, mientras el  trajeado puesto de farlopa de la buena es sinónimo de triunfador aunque el mercedes sea robado como el resto de su patrimonio.

Siempre lo digo: la vida es muy cruel, pero mientras haya tormentas la cosa será más llevadera.


Ahora en serio, pocos hubieran soportado ver la cantidad de agua que cayó sobre mi cámara a pesar del plástico… lo de mis principios de hipotermia fue lo de menos. ¿Mereció la pena?… No


lunes, 1 de junio de 2015

no tienes glamour

fue la conclusión que sacamos de una profunda charla que tuve con un buen amigo hace unos días y lleva mucha razón.
Mi forma de ser en general es poco glamurosa y tampoco suelo "adornar" mi trabajo con tecnicismos o dificultades inexistentes. Encarecer el producto nunca se me ha dado bien, quizás porque no me siento bien engañando a la gente y eso con los tiempos que corren es un verdadero problema y mucho más si te dedicas a una profesión de vagos como puede ser la pintura o fotografía artística. Aunque eso con el paso de los años lo he ido aceptando, lo que me sigue reventando las pelotas pareciendo injusto es cuando te tratan de idiota por ayudar a alguien desinteresadamente.
He llegado a la conclusión de que somos tan sumamente imbéciles que solo sabemos valorar lo que nos cuesta dinero, cuanto más mejor, siguiendo esa premisa de: Lo bueno, si caro, dos veces bueno…

Esta foto fue hecha en uno e mis viajes a Aconcagua o algo así. Estuve esperando unas 5 horas a que las aguas de aquel pantano infestado de caimanes se calmaran para poder conseguir ese reflejo de la Vía Láctea mientras los mosquitos me devoraban. Aproveché el paso de tres satélites perfectamente catalogados para disparar e iluminar la estancia con una linterna de 500 pavos o algo así.
El procesado lo ha hecho una empresa alemana utilizando tres de los últimos softwares para Astrofotografía y eso que parece ruído y falta de definición, es un filtro especial para emular el grano de la película analogía y conseguir una textura más vintage porque la cámara que tengo es la puta hostia tirando a ISOS altos.

Mola… pero no me convence todo este rollo para describir una simple meada. No te creas nada de lo que oigas ni leas y de lo que veas… tampoco.