jueves, 19 de enero de 2017

una noche en el Planetario de Madrid

ya era 2017 y esperando aquella odisea de Kubrick miraba los tránsitos mudos de la Estación Espacial Internacional. Después de un año de escasez, se me presentaban muy buenas oportunidades para estos días y fue uno, que casi coincidía a la puerta de casa, el que me llamó la atención. 
Su eje central, pasaba justo por encima del Planetario de Madrid. 
A sabiendas que la cosa era muy prematura ––muchos días faltaban aún y algún encendido de motores, para el día 20 de enero–– me puse en contacto con César González para darle el aviso y preguntarle si habría posibilidades para usar el telescopio que el propio Planetario tiene en a torre de su observatorio. Cesar, muy amablemente, me ofreció junto con la directora del Planetario Asunción Sánchez Justel, la posibilidad de pasar una noche de observación y utilizar el telescopio para el tránsito de la Estación Espacial. 
Pocos días después quedé con César y Emilio Gálvez para que me mostraran la torre del observatorio y el funcionamiento del telescopio. 
Un refractor Coudé Carl Zeiss Jena de 150mm de abertura y una focal de 2250mm. Algo que impone a primera vista pero que, con las explicaciones de César y Emilio,  rápidamente entendería su manejo. No hay nada como sentir el movimiento manual de un aparato así, para lo que ciertamente se requiere de una buena forma física. 
Mi gozo acabaría en lo más profundo de un pozo, cuando al llegar a casa y echar un vistazo a Caslky, el eje se había desplazado cerca de 4 km. 
El planteamiento de mover el telescopio, no era muy recomendable y llamar a la ISS para corregir su órbita…  pues tampoco creo que prosperase como idea. Así que dando por perdido ese tránsito lunar, adelantamos la sesión para el día 17, donde la ISS hacía un pase iluminado (-3.5 mag.) a las 7:30 de la mañana próxima a la estrella Arturo. 
El cielo estaba despejado y, emocionado, me presente a las 0:00 para aprovechar hasta el último segundo de aquella noche en que las temperaturas cayeron en picado. 

Teniendo muy claro que la ciudad Madrid no es el mejor cielo para la observación y menos para la astrofotografía, me llevé un disgusto al comprobar que el seeing era realmente pésimo. Aun así continué con mi "plan de ruta" hasta el punto de quedarme en camiseta cuando las temperaturas rondaban los cero grados, y es que mover este pequeñín, junto con la cúpula, tiene su aquel. 
No hubo tregua, salvo para algún sorbito de café mientras captaba la Nebulosa de Orión, así como hacer unas fotos de la cúpula y desde la cúpula.



Júpiter prefiero no mostrarlo, aunque sí algunas zonas del terminador lunar donde se intuye lo que este Zeiss puede hacer en buenas condiciones.

Pues llegado el momento de tránsito de la ISS, la suerte tampoco estuvo y un error de cálculo de órbita, quiso que la Estación pasara fuera del campo visual donde apuntaba con el telescopio. Un exceso de confianza, hizo que colocara una barlow pasando de 2250mm a 4500mm lo que, lógicamente, limitó el campo visual. 
He llegando a pensar incluso que la ráfaga de 6 fps no fueran suficientemente rápidas y dos capturas de la ISS quedaran justo al borde del fotograma. Tampoco me decepcionó tanto la pérdida, ya que visto el estado del cielo, la definición de tan solo una foto (en el mejor de los casos 2), habría sido muy pobre . Descartado queda, para mis conocimientos (y forma física), hacer un seguimiento en manual con este telescopio. Me quedaré con la duda o quizás en un siguiente intento.
Lo que sí me llevo, es una noche inolvidable gracias al Planetario de Madrid y de la que les estaré eternamente agradecido. Gracias por vuestra confianza.


jueves, 15 de diciembre de 2016

insecticida natural

        Hace años vivíamos en un viejo bajo, de un arcaico edificio, de un tradicional barrio, que tenía acceso a un amplio pero vetusto patio de luces. 
        El patio de mi casa no era particular, pero cuando no llovía había que limpiarlo, como los demás.
Lo usaba para trabajar en mis pinturas.

         Carmen, la señora viuda del segundo, solía tener un ojo muy crítico con mi obra pictórica. Básicamente porque la mujer ya no veía muy bien, y desde un segundo, todo le parecía bonito. Sus comentarios me elevaban mucho el ego, hasta que un día me felicitó por el retrato que estaba pintando… realmente se trataba de una moto. Con el tiempo llegaría a felicitarme por los chorretones de pintura derramados en la mesa de trabajo. Fue ahí, cuando empecé a perder contacto. 

         De cuando en cuando, la vecina del tercero se arreglaba como para ir de boda y bajaba a por su bragas de leopardo que accidentalmente se le caían del tendedero… qué mal cálculo el de aquella mujer.

         Una peluquera de Mondoñedo que conoció muy de cerca a O Rey das Tartas ––Don Carlos Folgueira–– y el hijo de un cristalero de Alpedrete que un día atravesó uno de los tabiques de nuestro salón dormitorio para incrustar una estantería.  

        Eran pilares, todos ellos, fundamentales de aquella convivencia tan añorada y divertida que bien podría funcionar como serie televisiva.

         Y es que el patio de mi casa era comunal, cuando llovía se mojaba más que los demás…
Esa era la mayor preocupación de Felix, un bombero retirado. La de tener limpio el desagüe con la llegada de las tormentas de verano.

        Un desagüe central y algunas grietas desde donde, en las noches de verano, parecía emanar todo el censo de cucarachas de la ciudad de Madrid.

          La humedad por las cercanías del Manzanares, el calor bochornoso que se acumulaba entre aquellas cuatro paredes y suelo de hormigón, era un auténtico paraíso para estos insectos que, aunque necesarios, son ciertamente indeseables cuando te ves obligado a convivir con ellos.
Recuerdo haber probado toda la química a mi alcance con aquellas plagas. Huelga decir que no se dejaban restos orgánicos a su alcance. 

          Los "cortafuegos" con ácido bórico, los sobrepasaban con gran facilidad; las trampas, las utilizaban con bungalows vacacionales; el Raid para ellas no dejaba de ser un desodorante; el Cucal parecía ponerlas aún más cachondas y las quemas controladas con gasolina, solo quemaban el ánimo de los vecinos ––no menciono al bombero––. Otros polvos mágicos y tóxicos que había que echar con guantes y mascarilla, hicieron el mismo efecto que la levadura o maicena. 

         Los  mejores resultados eran los baños de lejía, pero aún así, aquellas asquerosas mutantes seguían a lo suyo siendo nosotros los intoxicados. Llegue a verlas comer cartón y tablero de DM.
Hasta que un buen verano, aquellas compañeras estivales desaparecieron sin más. 

––¡Dani! ¡Dani!… ¡Hay un lagarto muy feo en el patio!

         Salí armado con un cuchillo pensando que Gotzilla intentaba aprovecharse de mi mujer y, cuando ya estaba metido en el papel para protagonizar la secuela de San Jorge y el Dragón, descubrí que se trataba de una salamanquesa.
         Ahora atábamos cabos y empezábamos a entender la ausencia de cucas. En las siguientes noches pudimos comprobar que no era una, sino 3 salamanquesas: papá, mamá e hijita, las que velaban por nuestro bienestar al mismo tiempo que se ponian hasta las trancas.
Habían convertido aquel patio en un buffet libre, y nosotros, tan contentos. 

         Desde entonces, tanto mi mujer (aprensiva a los reptiles), como yo, nos hemos encariñado con estos simpáticos animalillos. Su apasionante morfología, los hace capaces de "trepar" por superficies pulidas como el cristal, dando la sensación que la gravedad parece no afectarles en absoluto, viendo como se pasan horas inmóviles anclados al techo a la espera de un bicho que llevarse a la boca.

         Sé que su aspecto no deja de ser monstruoso. Amplificado por nuestra cultura de cuentos y películas reptilianas, hace verlos de una forma un tanto repulsiva, incluso peligrosa, pero nada más lejos de la realidad. Las salamanquesas o gekkos son una de las especies animales más inocuas y beneficiosas con los que podemos convivir en zonas urbanas, a veces sin tan siquiera percatarnos de su presencia. Un insecticida natural sin toxicidad ni efectos secundarios que nos libra de arañas, moscas, mosquitos, polillas… y las tan odiosas cucarachas.

         Con la llegada del frescor inminente del otoño, aquella familia abandonó el patio de luces. No es broma, vimos como las tres salamanquesas trepaban por una de las paredes para, a saber dónde, abrigarse del invierno.


Sé de alguna a la que se le escapó una lagrimita, como aquel día que nuestra cría de vencejo emprendió el vuelo… pero esa es otra historia de las sucedidas en aquel patio de luces.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

¡TU SUPERLUNA EN 6 SENCILLOS PASOS!!!!!!

¿Todavía no tienes tu SUPERLUNA a estas alturas de la peli? no te preocupes, con estos 6 sencillos pasos podrás conseguirla a toro pasado y sin la necesidad de salir de casa.

1. busca un paisaje molón donde quieras colocar una superluna, seguro que tienes tu disco duro petado de ellos. Procura que no sea en un interior porque se notará, preferiblemente paisajes con cielo liso, el castillo de juego de tronos, el skyline de tu ciudad,…  
2. si no tienes una foto propia de la Luna, puedes buscar en Google imágenes con la palabra "Luna" o "Moon"; 800 pixeles será un buen tamaño, aunque hay gente muy gilipollas que las cuelga a más resolución. No te importe si está firmada y tiene derechos, luego borráremos su firma sin dejar huella, las lunas son todas iguales y podemos usar la misma para varias fotos.

3. abre la foto del paso nº 1 en cualquier programa de edición de imágenes.

4. abre la foto de la Luna de Google y arrástrala sobre la otra foto nº 1 si utilizas MAC, en Windows creo que es cortar y pegar.

5. borra lo de alrededor de la Luna –– es fácil ya que suele ser todo negro–– y muévela al lugar de cielo donde la quieres poner para luego agrandarla o reducirla a tu gusto, cuanto más grande mejor. ¡Muy importante! procura no hacerlo delante de edificios o montañas.

6. guarda la foto en JPG y deshazte de las otras 1 y 2 lo más rápido que puedas.

Así de sencillo. 

Ya eres el puto amo de las superlunas, y si alguien te dice algo, siempre puedes salirte con que es una doble exposición, un cambio de objetivo, o un recurso artístico. ¡Qué cojones! tú y solo tú eres el artista.
Los que suelen meterse mucho con estas cosas, es esa panda de amargados aficionados a la Astronomía. No te preocupes, no les entres al trapo; nadie suele hacerles caso y mucho menos a las pijadas y palabros que dicen, de hecho ni los consultan para dar noticias de esta índole.
¡Anímate!

Con suerte podrás colgarla en un telediario o revista fotográfica de prestigio, lo que te dará un caché brutal entre tus colegas. Y no solo eso, también te partirás la caja de la cantidad de expertos en fotografía que ni se han dado cuenta colocando tu foto entre el resto de fotomontajes top.

lunes, 31 de octubre de 2016

noche de niebla pétrea

Terrorífico!!!
Y no, no lo digo por la escenografía y posado de mi amigo Deícar; literalmente nos partimos la caja, hasta darle la vuelta de tanta carcajada. Una caja torácica invertida casi tanto como la noche. La foto muestra una radiografía de su propio espinazo; después de mover aquellas pesadas piedras egipcias absorbedoras de luz y una madre del cordero se burlase de nuestra tentativa fotográfica.

BEEEEEE!!!
––ve tú, que a mi me da la risa Mari Luz.
––Semos dos, uno muy Quijote de cartón piedra con rótula mecanizada y el otro un blasfemo telescópico que le suena la Panza por el forzado ayuno…

¡A mamarla a Parla!

Y nos fuimos al pantano de aguas invertidas con fondo descubierto, pero cubierto de Rolling Stones. Su agua se había elevado de tal forma que ya no era líquida y la Niebla, nos hizo monstruos de Steaphen King® a la vez que nos ocultó los secretos de Steaphen Hawking. 
En los límites de un horizonte de incertidumbre, hizo girar su coche haiga para no ser absorbidos por aquel agujero negro y embarrarnos más de lo que lo habíamos hecho.
Prueba y error; marrón over marrón; joroña que joroña.

Joder… que si no fuera por momentos así, la vida sería completamente perfecta.

domingo, 23 de octubre de 2016

trashumancia

a pesar de los años que llevo en la Ciudad de Hebilla y Recorte, me sigue sorprendiendo el pánico atroz que los gatos, gatas y mininos tienen a la lluvia.
Puedo entenderlo en ciertas señoras de cardados de domingo eclesiástico y algún hipster de barba con alisado japonés de pestañas, pero el resto de reacciones que veo por la calle, son absolutamente desproporcionadas. Si no hubiese probado el goteo, diría que se trata de lluvia ácida, o que el madrileño es un ser alienígena como los de aquella película de Mel Gipson, Señales ––no debieron hacer un estudio previo, cuando unos seres que no soportaban el agua dulce quisieron colonizar nuestro planeta. Yo la hubiera titulado "Pocas Luces"–– Algo casi tan absurdo, como esa puta manía de querer colonizar Marte cuando en África, todos sabemos que no vive nadie y queda más cerca.

      Pues aprovechando que no descampó, he salido en busca de ovejas trashumantes a sabiendas que no habría mucho público por la lluvia. La decepción fue descubrir que también menguaron los ovinos, o vino tanta lluvia y tan poco pan pan, que Alvino* ni vino. 
      Un año más, este paseo ovejuno por las calles de la ciudad, es un evento irresistible en busca de contrastes.


*Alvino era un joven travieso y desobediente que no hacía caso ni al Tato, su padre.
El Tato, lo llamaba a voces todos los días a la hora de comer, pero Alvino nunca obedecía.
Cansado de su rebeldía e insumisión, el Tato, cogió un día su escopeta y disparó dos tiros al aire:
PAN…PAN…

y al pan pan, Alvino vino.

lunes, 10 de octubre de 2016

a Noite é necesaria (Guitiriz)



    Escribía Xosé María Díaz Castro no seu poemario Nimbos.
    Non coñecía a obra de Díaz Castro e o Concello de Guitiriz,  tan só, por comentarios dalgún amigo afeccionado a Astronomía do seu bo ceo nocturno. Quizais dalgunha viaxe da infancia, xa difusa nas lembranzas, ao Festival de Pardiñas onde cantaba meu pai. 

    Foi Doña Regina Polín (a sua alcaldesa) quen me falou de Díaz Castro cando xa estaba dando xeito a o traballo encargado polo Excmo. Concello de Guitiriz este verán. Unha grata sorpresa ao leer parte do seu poemario e ver que moitas daquelas sensacións que apuntei no meu caderno xa foran escritas coa sua plúma. E  moitas destas paisaxes que captei coa miña cámara, siguen sendo as mesmas vistas dos seus ollos.
    Guitiriz ainda conserva a esencia da Galicia onde o home vive en total respeto e simbiose coa natureza, sen ter por elo que renunciar a os avances tecnolóxicos. En Guitiriz, as noites quedaron atrapadas no ámbar de luz daquelas farolas que alumeaban o xusto e necesario sin a necesidade de borrar unha soa estrela. Unha proba gráfica dun Xardín do Eden de flora e fauna autóctona, de lagoas, ríos e regatos que fluen nun mesma rumbo. 

O ceo reverte estrelas un vento puro zúa nos budios.

Veño prendado daquela noite na Carballeira de Parga...
Desorballando os prados como sono,
o Tempo vai de Parga a Pastoriza.
Vaise enterrando, suco a suco, o Outono.
¡ Un paso adiante e outro atrás, Galiza!
(Penélope-X.Mª. Díaz Castro)

Non esquecerei o mar de neboa dende o alto do monte á búsqueda e lenda da Cova da Serpe.
E eu coma a néboa sobre os outros montes
que lles cobre a ferez  e mailas bágoas;
e eu coma a estrela que entra polo oco
do lousado do pobre na agonía
(Coma un río-X.Mª. Díaz Castro)

Mergullado  hasta os xeonllos no río Parga ao seu paso pola Ponte de San Alberte
Ó traveso da escura teadaraña
deste mundo unha estrela cai no río
da miña vida é quedáme chamando.
A beleza feriume para sempre.
(Coma unha espada- X. Mº Díaz Castro)

Coma unha illa nun mar de herba, atopei a Igrexa de Bascuas. Aproveitei ata case o amencer vendo caer as bágoas de San Lorenzo namentres o ceo xa amosaba as constelacións do inverno.
Hastra que caia a derradeira estrela,
cairá o machado en carne que choramos,
no soño puro de deixar máis bela
unha vida que amamos.
 
(A Cerna- X. Mº. Díaz Castro)


     Guitiriz é ise son de auga de fervenza, terma e muiño. Tinguitura verde de carballo e castiñeiro, bidueiros e ameneiros que atrapan néboa. Labrado e pedras que berran nas noites estreladas a un Camiño de Santiago que ainda se amosa con total intensidade. Guitiriz é esa Galicia que estamos a perder e non se debería… a (súa) beleza feriume para sempre. Coma unha espada.



domingo, 25 de septiembre de 2016

el arca


        En el pueblo era el loco raro. No era para menos; se construyó lo que asemejaba una embarcación de roca en lo alto del monte.
Decía, que aquel diluvio de luz, lo ahogaba por momentos y sólo allí, allí solo, se sentía a salvo.
         Cuentan que una noche vieron como, con su mano, intentaba alcanzar la Luna. A la mañana siguiente, alguien le preguntó:

––¿Por qué intentas atrapar la Luna?
––Quiero remolcar mi arca a ella para hacerla navegar.
––Estás loco, tu arca es de roca y nunca podrá moverse de su sitio.

Se fue con una sonrisa y aquella misma noche, después de apilar una roca más, volvería a intentarlo.


Pocos comprendieron que la Astronomía es lo más cercano a soñar despierto, pero para hacerlo, se necesitan enormes y firmes arcas de roca.