miércoles, 22 de junio de 2016

aprendiendo a desenfocar

Llevas media vida buscando la hiperfocal para cada uno de tus paisajes. En cada foto intentas arañar la máxima definición de tu sensor hiperpoblado de píxeles, haciéndole llegar el enfoque preciso a la vez que la luz cruza ese punto dulce de tu objetivo favorito.
Pero un buen día, te despiertas y alguien te muestra esa maravillosa cultura de "el desenfoque es bello".
Te odio Gonzalo Ezcurra, por haberme enganchado al bokeh que tan fuera de foco he tenido siempre. Deberían de prohibir que profesionales como tu, muestren todo el encanto de esos cristales obsoletos sin chip ni autoenfoque… algunos pegados con cinta adhesiva, ¡válgame dios!!!.
 Hacer fotografía con lentes de 100 años es una aberración que, a parte de la cromática, debería estar castigada o al menos tratar este tipo de trastorno de alguna forma.
Propongo hacer campaña recaudatoria para construir un centro donde nos internen a todos aquellos que amamos la fotografía porque sí, sin aditivos. Podríamos contagiarnos mutuamente de esta maravillosa locura por recuperar las lentes y luces del pasado que los "interesados" modismos del mercado, nos han querido hacer olvidar. 
Y mientras que no encuentre pueda pagarme uno de esos petzval de los que disfrutas, me las apañaré con mi 50mm y un diafragma de cartón para hacer prácticas, si la modelo me lo permite.

domingo, 5 de junio de 2016

las cadenas de los fantasmas libres

huía para transformar las luces en trazos continuos.
            Buscaba su convergencia a gran velocidad para alcanzar sus pensamientos más ligeros y desprenderse del pesado lastre de los malos, como meigas extirpadas a cada salto en las hogueras de San Juan sobre arena de playa.  

Dani Caxete

            En carretera, todo cobraba sentido, o lo que es lo mismo: todo dejaba de tenerlo. Sin llegar a caer, caer en trance era tan sencillo que, en ocasiones, se olvidaba regresar de aquella vibración astral embalsamada de frío y lluvia, con la mirada fija en un único punto de fuga durante cientos de kilómetros, incluso horas después de desmontarse. Sin saber si había llegado o todavía no había salido hasta el despertar resacoso de olores, dolores y el zumbido de oídos de la mañana siguiente. 


              Fue lo más parecido a esa mierda de libertad de la que presumen los fantasmas con cadenas, el problema es que no duraba mucho, como nunca dura mucho casi todo.

miércoles, 18 de mayo de 2016

como una ola (tránsito de Mercurio)

era hora punta y para ir en busca del tránsito de Mercurio sobre el Sol, había que cruzar Madrid e íbamos con el tiempo justo.
       Sabiamente, mi mujer, había tomado los mandos del coche. Ella, mejor que nadie, sabe que me irrito cuando me tocan el pito, y la conducción madrileña ––último maricón–– me enerva de tal forma que siempre acabo por perder los estribos; los estrobos; y aveces el propio tolete; llegando en ocasiones a abandonar la embarcación con el remo suelto a diestro y siniestro. Aunque me considero una persona tranquila, el tráfico denso de la capital me transforma. No solo porque ya no exísta cortesía en su conducción, es básicamente por la cantidad de cagaprisas al volante. Esos que te pitan en los semáforos cuando el muñequito de peatones ha pasado a rojo y tu no has salido con reprís quemando rueda, que encima se meten con mi madre arrastrando las jotas sin ser mañicos. 
        Soy muy pacífico, pero con mi madre no te metas porque te arrrrranco la cabeza!!!! …¡¡¡¡GGGGGIL Y POLLAS!!!!! QUE ERES UN GILIPOLLAS… SIII TUUU… PAYASO.
––EHHH!!!… que se ha puesto verde. 
––Papáaa… ese al que has insultado, es el padre de un compañero del cole…
––¡Vaya!… espero que no me haya conocido.

       La cosa fue que al llegar, mi idea no funcionó por las nubes y la falta de profundidad de campo que, increiblemete, a otros no parece afectar en sus telescopios consiguiendo fotos perfectamente nítidas desde los 10 metros ¿¿???. Aunque pude captar una meiga en el limbo mientras hablaba calé, entre efluvios de vino de crianza, con un aficionado. 

¡¡Qué estampa!!! 
       Allí, en medio de la carretera buscando el punto exacto mientras procuraba que el telescopio no se fuera al suelo. Entre dos coches, más los que pasaban por delante y toda la solanera, sumada a aquel aliento de brisa de vendimia en mi cogote; densa y profunda conversación espacio temporal. Así no hay quien enfoque ¡Me cago en mi estampa!!!!
       Pero como de toda experiencia siempre hay que sacar algo de provecho, me quedo con dos frases magistrales, que en su momento no pude asimilar por el propio nerviosismo de la foto:
1. Perdóname si molesto porque he bebido algo.
2. Para atravesar los confines del espacio, necesitaríamos surfear una ola en el tiempo


      La primera era obvia, hasta el alquitrán lo notó, pero la segunda me dejó seco… su puta madre (aunque me suena a apropiación indebida de Gravity)


      Y así,  compartiendo asiento trasero con el perro mientras tararareaba ese gran tema de Rocio Jurado, volvimos a casa. No sin antes fotografiar, sacando cabeza y cámara por la ventanilla, un unicornio con alas o un pegaso con cuerno en busca de un hermoso arco iris. Y es que, acostumbrado a la noche, a plena luz del día todo se vuelve muy extraño.

sábado, 14 de mayo de 2016

goma quemada

pensé que el olor sería más fuerte, pero al ponerme a barlovento tampoco es que notara demasiada diferencia a lo que huele realmente el país en general… vieja goma quemada.

        Como pasa con las efemérides astronómicas,  cada cierto tiempo aparece alguna de estas perlas que te muestran lo que todos damos por hecho pero nadie se atreve a decir––si no eres un ocupa perroflautista de Hamelín–– o bien porque te bloquea algún tipo de comisión, interés, colocación a dedo… o bien por lo de la mordaza, que te pueda partir la mandíbula con una de 600 a 35.000€. Libreeeee… que cantaba el bueno de Nino.

        En definitiva todos los que ya hemos dejado de cascárnosla con Leticia Sabater, nos ponemos a barlovento cuando huele a goma quemada para no complicarnos mucho la vida y celebramos así un San Juan anticipado, que si da problemas respiratorios, ya vamos a la SS a que nos receten pomada de pago porque no lo cubre…
––¿Fuma usted? 
––solo después de las comidas y de hacer el amor.
––¡Qué bien!!!… veo que lo ha dejado entonces. 

        Yo pensé que eran rarezas mías, aquellas cuando decía que lo del reciclaje era una invención de algún chanclaesparto con iphone para sacar dinero con el rollo ecológico. Algo parecido a la multinacional y marca Reg. GreenPeace, pero sin tanto merchandising.
        Lo que me toca enormemente los cojones viendo este tipo de cosas, es que luego se atrevan a multarme por fumar en un parque público; o porque se me ha colado en el contenedor del cartón una grapa; o porque he decidido acampar con mi familia en el campo una noche para ver las estrellas. Ya no hablo de hacer una pequeña hoguera…Buahhh… la vigilancia es increíble cuando se trata de la seguridad ciudadana o protección del medio ambiente.

Como huele todo a goma quemada… ¿es posible que esto sea tóxico?

          Soy una pieza de Lego en una caja de Tente, creo que no encajo por más que lo inTente, seguiré siendo un lego… cuando empiezas a conocer la podredumbre de ayuntamientos y afiliados, te das cuenta como esta todo y porque está todo así, y que tampoco merece la pena enmarronarse… ya lo limpiarán los que vengan atrás, aunque sea a base de prenderle fuego y no hablo de nuevos políticos salvadores de la nación. Esos ya tienen bastante con trampear sus chanchullos como para hacerlos trabajar en busca de soluciones a un país que han reducido a mierda a costa de trampear sus chanchullos. ¡¡¡Cuánta goma quemada!!!!

          En este tipo catástrofes, echo de menos ser creyente ––que mal me lo han vendido los curas joder–– con lo tranquilo que iba a dormir pidiéndole al Susito de mi vida que no pasen estas cosas con todos los residuos nucleares "controlados".
Porque aunque seamos un país cristiano, puede pasar algo así ¿no?

Marte y Tierra

martes, 3 de mayo de 2016

vida de emigrante (CáMaleta)

Lo que empezó como un pasatiempo de Semana Santa nublada, ha desembocado en un proyecto mucho más serio.

 Si alguien puede considerar serio a un tío que se pasea por Madrid con una vieja maleta atada a su moto. El otro día, en una calle muy conocida, hasta Kiko Matamoros se rió de mi en mi propia jeta, que ya es caer muy bajo.



Jugando con las diferentes configuraciones de lente y estenope, sigo haciendo pruebas para llegar a un resultado que me guste como para dejarlo de forma fija y procurando no salirme de las dimensiones de la propia maleta ya que, a mi modo de verlo, esa es la esencia del proyecto. Adaptarme a las dimensiones y estructura de la maleta. Sus 20 cm de fondo me traen por la calle de la amargura para poder rellenar correctamente un negativo 40x50.
Esto me ha llevado a un largo estudio teórico tan concluyente como que lo que busco, hablando en términos ópticos, es físicamente imposible. Pero aferrándome a mi valiente ignorancia, he hecho oídos sordos a todas esas fórmulas y consejos del que sabe, para seguir adelante y darme la hostia yo solito. El reto no es hacerlo posible, porque no se puede, sino hacer que lo parezca visualmente y de momento la cosa da el pego como los antirruido de las cámaras modernas o los inflados megas de cualquier móvil (o cámara moderna). 

Siendo franco diría que: quedando inaugurado este pantano…  para que gastarse una pasta en cámaras de tantos megas si una simple maleta apolillada las supera a todas en definición. Vanidoso que es uno dirán… ya, ya, pero aquel que se haya dejado 6000 pavos en cámara y otros tantos en objetivos para hacer el mismo tipo de foto en instagram… pues tiene que joder y ahí la dejo, que esto también es plata pero en forma de haluro. Aquí los 39 puntos de enfoque no fallan nunca como en mi enferma Nikon D610 que, acostumbrada a trabajar en manual, ahora marca error cuando le envainas un objetivo de su propia marca.



sábado, 30 de abril de 2016

A Pablo Mariño

–¿Sabes conducir?
–No, no sé.
–Si ooooohh, que es fácil, ¿Cómo no vas a saber conducir?
–Que no Pablo, que no sé conducir; nunca he llevado un coche.
–Venga, venga, déjate de hostias... monta que yo te indico.

    Y así, aterrorizado, puse en marcha a duras penas aquella Renault Express que, durante unos kilómetros por la carretera general, empecé a controlar a trompicones de arcén a arcén. Cuando ya creía tener dominado aquel arte por completo, con una sonrisa de oreja a oreja a la altura del cruce de Celeiro, me dijo:

–Jodeeeer... Dani…Voy acojonado, ¡¡¡NO SABES CONDUCIR!!!!

      Pablo Mariño es "criminal", en todo el amplio buen sentido, que se le da a esa palabra en Galicia, para definir a una gran persona. Aquella que siempre estuvo ahí para todos, sin importarle que no todos estuvieran para el. Capaz de hacer volar cometas de plomo corriendo sobre el mar de La Ría, bucear sin bombonas sobre el césped de cualquier campo de fútbol o capturar unicornios con la puerta de su coche en las profundas nieblas de la Gañidoria, porque a su lado, todo se hizo posible.

     Paparazzi de Naseiro, San Roque, o cualquier fiesta o procesión de guardar. El único paparazzi consentido y con sentido muy grande del humor, que contagiaba sonrisas con cada click con flash. Me he reído mucho a tu lado; a veces sin tan siquiera esbozarlo en mi boca. Uno simple de tus pisotones del 45 o pellizco sobaquero por detrás del mostrador, era suficiente para entender el chiste y levantarte la moral de un día gris.
     Por eso hoy no quiero estar triste, ni llorar, ni dar el pésame… hoy sé que te has librado de ese puto envoltorio que un día empezó a fallar para convertirse en una injusta prisión, de muros tan elevados que era muy difícil reconocerte a través. Pese a seguir ahí dentro, viéndolo todo, alegrándote con mis alegrías.
   

      Por eso, hoy no voy a estar triste… permíteme tan solo esta vez, ser un embustero hipócrita.

Pablo na calle dos viños

miércoles, 27 de abril de 2016

Nebulosa sobre la Capilla

Hace unos días, hablando de chatarra espacial con una amiga,  me dio por rescatar una de esas fotos que quieres mejorar antes de presumir de captura. El dejar macerar una foto a veces te muestra que esa obsesión por querer aproximarte más y más a la perfección, en ocasiones no tiene razón de ser. 
A pesar de sus miserias pese a las 15 tomas apiladas, falta de detalle, ruido atronador y no haber podido acomodar la Nebulosa de Orión donde hubiera querido… esta es una de mis capturas preferidas.

La dificultad radica básicamente en que es una foto a ciegas, donde no se ve por el telescopio ni capilla (ya que tiene que estar con sus focos apagados), ni horizonte y mucho menos la nebulosa; salvo un tenue puntito de luz de alguna estrella cercana que te sirve de guía visualmente.
Fotomontaje compuesto de 3 fotos reales para comparar tamaños

La potente luz de Viveiro es el principal impedimento, teniendo que hacer parasoles personalizados con cada una de las farolas que tienes en frente. 

Como veo muy difícil ya volverlo a intentar, me doy por satisfecho, dejando esta idea estática como aquel satélite GEO tan lejano y que desde allí volverá a reflejar la luz del Sol algún otro día.
7 tomas apiladas con movimiento estelar